Archivos de la categoría ‘Devoción’

Al Sagrado Rostro

Febrero 22, 2009

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Promesas de Nuestro Señor Jesucristo

1. Recibirán por la impresión de mi Humanidad, un vivo resplandor de mi Divinidad, y serán esclarecidos en su alma de tal modo por la semejanza de mi Rostro, que brillarán más que los otros en el cielo. Santa Gertrudis

2. Pidiendo al Señor Santa Matilde, que los que celebrasen la memoria de su Rostro, no fuesen privados de su compañía, él respondió: “Ninguno de éstos será separado de mí”.

3. Nuestro Señor me ha prometido, dice Sor María de San Pedro, imprimir en las almas de los que honran su Rostro las facciones de su divina semejanza. (21 de Enero de 1877)

4. Por mi santo Rostro vosotros haréis prodigios. (Nuestro Señor a Sor María de San Pedro)

5. Vosotros obtendréis por mi Santo Rostro, la salud de muchos pecadores. Por esta ofrenda nada os será rehusado. ¡Si supieseis cuán agradable es a mi Padre la vista de mi Rostro! (A Sor María de San Pedro)

6. Así como en un reino se obtiene lo que se quiere con una moneda que lleva la efigie del príncipe, así con la piedra preciosa de mi Humanidad, que es mi Rostro, vosotros obtendréis cuanto quisiereis en el reino de los cielos. (Id)

7. Todos los que se aplicaran a honrar mi Rostro en espíritu de reparación, harán el oficio de la piadosa Verónica.

8. Según el cuidado que tengáis de reparar en mi Rostro desfigurado las injurias de los blasfemos, cuidaré yo de hermosear el vuestro, desfigurado por el pecado, transformándole y tornándole tan hermoso como si acabse de salir de las aguas del bautismo. (Id)

9. Nuestro Señor me ha prometido, dice todavía Sor María de San Pedro, para todos los que defendieren su causa, en esta obra de reparación por palabras, por oraciones o por escrito, que él defenderá también su causa delante de su Padre. A su muerte él enjugará la faz de su alma, purificándola de las manchas del pecado, y le devolverá su primitiva hermosura.

 

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Varias oraciones

que podrán servir para novena en honor del Santo Rostro de Jesús

Señor Jesús, cuando nos presentemos ante vuestro adorable Rostro para pediros las gracias que necesitamos, os suplicamos, sobre todo, nos pongáis en tal disposición que jamás rehusemos nada de cuanto Vos nos pedís todos los días en vuestros santos Mandamientos y divinas inspiraciones. Amén.

¡Oh, Rostro adorable de Jesús, inclinado tan misericordiosamente en el árbol de la cruz el día de la Pasión, por la salvación del mundo! inclinadlo también ahora, por compasión, hacia nosotros, mirándonos con misericordia y admitiéndonos en el ósculo de la paz. Amén

Sit nomen Domini benedictum. Amén

Bendito sea el nombre del Señor. Amén.

Dios Todopoderoso, Padre Eterno, contemplad el Rostro de vuestro Hijo Jesús, os lo presentamos llenos de confianza para implorar vuestro perdón. Como Abogado misericordioso, abre sus labios para defender nuestra causa.- Padre perdónales, que no saben lo que hacen- os dice desde lo alta de la cruz. Oid sus voces, ved sus lágrimas, ¡oh Padre mío! y por sus méritos infinitos, escuchadle cuando interceda por nosotros pecadores. Amén.

¡Oh buen Jesús! Vos que habéis dicho: “Pedid y recibiréis, buscad y encontraréis llamad y se os abrirá”, dadnos Señor, esa fe que todo lo obtiene, o si no, suplid Vos mismo todo lo que nos falte, y concedednos por un puro afecto de vuestra misericordia, las gracias de que tenemos necesidad y que esperamos de vuestra bondad infinita.

Oración del Papa Pio IX

¡Oh mi Jesús! echad una mirada de compasión, volved vuestro rostro hacia nosotros como lo hicisteis con la Verónica, no para que le veamos con los ojos del cuerpo, pues no lo merecemos, sino volvedle a nuestros corazones, a fin de que, acordándonos de vuestro amor, saquemos siempre de esta fuente inagotable el vigor necesario para sostener los combates de nuestros enemigos.

Aspiraciones

Padre Eterno, os ofrecemos el Rostro adorable de vuestro Hijo muy amado, por el honor y gloria de vuestro santo nombre y la conservación de la verdadera fe en las Repúblicas del Plata.

Que yo expire consumido por la ardiente sed de ver el Rostro adorable de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

Devoción a Jesús, María y José para el día primero de cada mes

Octubre 1, 2008

ACTO DE CONTRICION

Padre eterno, Padre clementísimo, Señor Dios de las misericordias, Dios piadoso, Dios benigno, Dios de todo consuelo, Dios único refugio de los grandes pecadores: yo el mayor de todos vengo a Tí, me postro en tu divina presencia, y con todo el vigor de mi espíritu confieso delante de tu Majestad mis ingratitudes, mis iniquidades y mis abominaciones.

Señor y Dios mío, no soy digno de llamarme ni aun criatura tuya.

Tú, Dios omnipotente, me sacaste de la nada, y me escogiste entre infinitas criaturas que te hubieran servido mejor que yo.

Tú, gran Dios, has multiplicado esta bondad, conservándome la vida en todos los instantes en que me he atrevido a pecar delante del cielo y de la tierra.

Tú; Dios misericordioso, me has sufrido, me has tolerado en este último mes, sin embargo de que ingrato he demarcado quizás todos mis días con algún crimen: confieso, Dios benignísimo, que en todas sus horas y en todos sus instantes he sido acaso infiel a mis promesas, he quebrantado mis propósitos, y que lejos de llorar y hacer penitencia de mis antiguas iniquidades, he añadido un pecado a otro pecado, y he puesto delito sobre delito.

¿Que penitencia será bastante para lavar y purificar tantos y tan monstruosos crímenes? Ninguna, Dios y Señor mío.

Para satisfacerte y evitar mi perdición, no tengo otro refugio, ni otra esperanza, que la de postrarme ante el trono de tu misericordia, suplicarte que me concedas la gracia de un verdadero dolor de mis culpas, y protestarte delante de tus Ángeles y de los hombres; que me pesa, y que me arrepiento de haberte ofendido, que les tengo y les tendré un odio implacable a mis pecados y que quisiera deshacerlos, sacrificando en tu honor mil vidas que tuviera.

Padre eterno, escucha mis clamores, no me arrojes de tu presencia, no retires de mi tu divino Espíritu, aparta tu santo rostro de mis iniquidades, vuelve a mi tus ojos de piedad, no veas al hombre pecador, mira el rostro ensangrentado de tu Hijo Jesús, mira todo el mérito de su Madre María, atiende a los servicios de su esposo José; y por su piadosa intercesión vivifícame, restitúyeme a tu gracia, y pon a tus espaldas todas mis iniquidades: fortalece mi fragilidad, sofoca mis pasiones, arranca mis vicios, concédeme la paz del corazón, el gusto en la observancia de tu ley santa, el sufrimiento en los trabajos, la conformidad con tu divina voluntad, la abnegación de mi mismo, y la perseverancia final; para gozarte por los siglos de los siglos.  Amén

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ORACIÓN

Sagradas personas de Jesús, María y José: nombres dulcísimos, sin cuya intercesión no se puede conseguir la salud; rogad por mi, suplicadle al Padre de las misericordias que me perdone todos los pecados que he cometido en este último mes, Jesús amorosísimo, manifiesta al Eterno Padre tus cinco llagas, y pídele que no se pierda en mi el fruto de la perfecta satisfacción que con ellas le diste.

Virgen santísima, por las entrañas sagradas que cargaron al mismo Hijo de Dios, y por los pechos virginales que alimentaron a tu Hijo Jesús, te suplico que ruegues por mi y que me alcances el perdón de mis culpas.

Gloriosisimo señor san José, que fuiste exaltado a la dignidad de ejercer en la tierra las funciones del Padre eterno respecto de Jesús, y las del Espíritu Santo respecto de Maria, intercede por mi, ruega por mi y dispénsame tu poderosa protección.

Jesús, Maria y José, nunca se ha oído que quede desamparado quien implora vuestra clemencia: abrid, pues, para mi las entrañas de vuestra misericordia; no permitáis que sea yo confundido; interceded para que se borren mis iniquidades, y alcanzadme un perfecto dolor de ellas, para que en el presente mes no os disguste con mis infidelidades y reincidencias, sino que os ame, os sirva, os adore, os bendiga y os alabe por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús, José y María, yo os doy mi corazón y el alma mía.

Aquí la petición.

ORACION

¡Oh Jesús! ¡Oh María! ¡ Oh José! ¡ Oh Madre amabilísima de Dios Hombre! !Oh José, Padre de Jesús y Esposo de Maria! ¿A que poder más grande que el vuestro podré recurrir para alcanzar las gracias espirituales y temporales que necesito en este mes? Vosotros estáis interesados en el bien de los hombres, los amáis con un amor sumo y perfecto, y deseáis su completa felicidad.

Jesús, Maria y José, según los decretos del Altísimo, estáis constituidos para ser los protectores, los abogados, los defensores, los ministros, los únicos y seguros conductos por donde se nos dispensan sus bondades.

EI Dios grande e infinito no quiere franquearla por otras manos, y se complace y tiene verdadera satisfacción en que todos las impetremos por la mediación vuestra.

¿Que otro patrocinio, pues, debo ni puedo buscar sino el vuestro?

No, no queda en mi libertad para solicitar otros abogados.

Jesús, Maria y José, con todo gusto me veo necesitado a recurrir a vuestra protección.

Si volvéis a mi vuestro piadoso rostro, con solo esta gracia vendrán a mi todas las que necesito en este mes; con vuestro auxilio domaré mis pasiones, triunfaré de mi mismo, me apartaré de lo malo, y practicaré lo bueno, buscaré la paz y la hallaré; y entonces mi alma, mi corazón, mis potencias y sentidos, serán dignos de vuestras bondades.

¡Oh Jesús! ¡Oh María! ¡Oh José! Deseo transformarme en Vos, deseo no tener más corazón que para amaros, y no deseo otro espíritu sino el mayor para serviros, ¡Oh Dios todopoderoso!usad conmigo de misericordia, haced que muera, que se aniquile en mi todo el amor propio, toda la inclinación a los vicios, y todo el afecto a las criaturas, para que no haya en mi otro amor que el de Jesús, María y José; y para que en todas las horas del presente mes mis palabras, mis obras, y hasta mis últimos pensamientos sean en Jesús, por Jesús y para Jesús.

¡Oh sagrada e incomparable familia! ¿Que cosa podréis pedir al Altísimo que no se os conceda? Vosotros sois los plenipotenciarios del cielo. Una súplica vuestra impele al Padre Eterno, como que le obliga y pone en necesidad de otorgar vuestras peticiones.

Jesús divino, Tu eres el primer Pontífice constituido para ser abogado de todos los hombres.

Tú, María Santísima, fuiste creada para ser Madre de Dios y de los pecadores.

A ti, glorioso señor san José, encomendándosete el cuidado de Jesús, y de María, se te encargó en esto mismo la protección del género humano.

Desempeñad estos honrosos y amorosos oficios, protegiendo a toda la congregación de la Iglesia santa, atended a sus necesidades actuales: escuchad sus clamores, defendedla de sus enemigos, y conservad pura y sin mancha nuestra santa Religión.

Proteged también, iluminad y fortaleced a todos los jefes del Estado.

¡Oh Jesús! ¡Oh Maria! ¡Oh José!

Amparad a todos los que en este mes imploren vuestros dulcísimos nombres, confortadlos en vuestro servicio, para que os bendigan y os amen en la tierra, y después os gocen y alaben por toda la eternidad en el cielo.

JACULATORIAS

Jesús amorosísimo bendito seas, alabado, ensalzado y glorificado, porque te quedaste en el santísimo Sacramento del altar por nuestro amor.

Virgen Purísima, en Ti sea bendito, alabado, ensalzado y glorificado el santísimo Sacramento del Altar, porque aquel cuerpo y aquella sangre los formó el Espíritu Santo en tus virginales entrañas.

José gloriosísimo, en ti sea bendito, alabado, ensalzado y glorificado el santísimo Sacramento del Altar, porque cargaste en tus brazos y alimentaste con el sudor de tu rostro aquel Cuerpo y aquella Sangre que nos sustenta y fortalece.

El Devoto del Purgatorio”. R.P. Antonio Donadoni, S.J.. Establecimientos Benziger & Co. S.A. Suiza

Veni Creator Spiritus – Veni Sancte Spiritus

Mayo 10, 2008

 

 

 

Veni, Creator Spiritus

 

 

Veni, Creátor Spíritus,

mentes tuórum vísita,

imple supérna grátia,

quæ tu creásti péctora.

 

Qui díceris Paráclitus,

altíssimi donum Dei,

fons vivus, ignis, cáritas,

et spiritális únctio.

 

Tu septifórmis múnere,

dígitus patérnae déxterae,

tu rite promíssum Patris,

sermóne ditans gúttura.

 

Accénde lumen sénsibus,

infúnde amórem córdibus,

infírma nostri córporis

virtúte firmans pérpeti.

 

Hostem repéllas lóngius

pacémque dones prótinus;

ductóre sic te praévio

vitémus omne nóxium.

 

Per Te sciámus da Patrem

noscámus atque Fílium,

teque utriúsque Spíritum

Credámus omni témpore.

 

Deo Patri sit glória,

et Fílio, qui a mórtuis surréxit,

ac Paráclito,

in sæculórum sæcula. Amen.

Veni Creator

 

 

Ven, Espíritu Creador,

visita las almas de tus fieles

llena con tu divina gracia,

los corazones que creaste.

 

Tú, a quien llamamos Paráclito,

don de Dios Altísimo,

fuente viva, fuego,

caridad y espiritual unción.

 

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;

Tú, dedo de la diestra del Padre;

Tú, fiel promesa del Padre;

que inspiras nuestras palabras.

 

Ilumina nuestros sentidos;

infunde tu amor en nuestros corazones;

y, con tu perpetuo auxilio,

fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

 

Aleja de nosotros al enemigo,

danos pronto la paz,

sé nuestro director y nuestro guía,

para que evitemos todo mal.

 

Por ti conozcamos al Padre,

al Hijo revélanos también;

Creamos en ti, su Espíritu,

por los siglos de los siglos

 

Gloria a Dios Padre,

y al Hijo que resucitó,

y al Espíritu Consolador,

por los siglos de los siglos. Amén

 

 

Veni, Sancte Spiritus

 

Veni, Sancte Spíritus,

et emítte cælitus lucis

tuæ rádium.

Veni, pater páuperum,

veni, dator múnerum,

veni, lumen córdium.

 

Consolátor óptime,

dulcis hospes ánimæ,

dulce refrigérium.

In labóre réquies,

in æstu tempéries,

in fletu solácium.

 

O lux beatíssima,

reple cordis íntima

tuórum fidélium.

Sine tuo númine,

nihil est in hómine

nihil est innóxium.

 

Lava quod est sórdidum,

riga quod est áridum,

sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum,

fove quod est frígidum,

rege quod est dévium.

 

Da tuis fidélibus,

in te confidéntibus,

sacrum septenárium.

Da virtútis méritum,

da salútis éxitum,

da perénne gáudium. Amen.

 

Ven Santo Espíritu

 

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

 

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas,

infunde calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

 

Reparte tus siete dones,

según la fe de tus siervos;

por tu bondad y tu gracia,

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno. Amén

 

Jueves sacerdotales

Abril 4, 2008

PRECES PARA LOS JUEVES SACERDOTALES

En muchas partes, el 1er jueves de cada mes se destina a oir misa, comulgar y orar por los Sacerdotes, individualmente o en conjunto. En tales casos (y en cualquier otra circunstancia, a gusto de cada fiel), a continuación pueden rezarse las siguientes oraciones aprobadas:

Ofrecimiento

¡Oh Jesús! Sumo y Eterno Sacerdote, que en vuestro Amor infinito por lo hombres habéis confiado a los sacerdotes, como ministros vuestros la salvación de las almas. Os ofrezco, por manos de María Santísima, vuestra Madre y nuestra, por la santificación y multiplicación del clero, las oraciones, obras y sufrimientos de este día.

Enviad a vuestra Iglesia muchos y santos sacerdotes que trabajen, sin descanso, en unión con Vos en establecer por doquiera el Reinado de vuestro Sacratísimo Corazón, hoguera de amor y manantial de santidad. Así sea.

Oración a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote por la santificación del clero 

Oh Jesús, Pontífice Eterno, Divino Sacrificador, Vos, que en un impulso de incomparable amor a los homrbes nuestros hermanos, hicisteis brotar de vuestro Corazón Sagrado el Sacerdocio Cristiano, dignaos continuar derramando sobre vuestros ministros los torrentes vivificantes del amor infinito. Vivid en vuestros sacerdotes, transformadlos en Vos mismo, hacedlos, por vuestra gracia, instrumentos de vuestra misericordia. Obrad en ellos y por ellos, y que después de haberse del todo revestido de Vos, por la fiel imitación de vuestras adorables virtudes, cumplan en vuestro nombre y por el poder de vuestro Espíritu, las obras que realizasteis Vos mismo para la salvación del mundo. Divino Redentor de las almas, ved cuan grande es la multitud de los que aún duermen en las tinieblas del error, contad el número de las ovejas descarriadas que caminan entre precipicios, considerar la turba de pobres, hambrientos, ignorantes y débiles que gimen en el abandono.

Volved, Señor, a nosotros por vuestros sacerdotes; revivid verdaderamente en ellos; obrad por ellos y pasad de nuevo por el mundo, enseñando, perdonando, sacrificando y renovando los lazos sagrados del Amor, entre le Corazón de Dios y el corazon del hombre. Así sea.

(A todos los fieles que rezaren diariamente esta oración, Su Santidad Pio X se dignó conceder una indulgencia de 300 días una vez por día; y una indulgencia plenaria el primer domingo o el primer vierne de cada mes. Es indulgencias son aplicables a las almas del Purgatorio – Marzo 1905)

Deprecaciones en forma de Letanía

Señor, para celar tu honra y gloria. Dadnos, sacerdotes santos

Señor, para aumentar nuestra fe. Dadnos, sacerdotes santos

Señor para sostener tu Iglesia. Dadnos, sacerdotes santos

Señor, para predicar tu doctrina, Dadnos, sacerdotes santos

Señor, para defender tu causa, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para contrarrestar el error, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para aniquilar las sectas, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para sostener la verdad, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor para dirigir nuestras almas, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para mejorar las costumbres, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor para desterrar los vicios, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para iluminar al mundo, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para enseñar las riquezas de tu Corazón, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo, Dadnos, sacerdotes santos.

Señor, para que todos tus Ministros sean la luz del mundo y la sal de la tierra, Dadnos, sacerdotes santos.

Oración Final

Corazón de Jesús, Sacerdote santo, te pedimos con el mayor encarecimiento del alma, que aumentes de día en día los aspirantes al sacerdocio y que los formes según los designios de tu amante Corazón. Sólo así conseguiremos sacerdotes santos, y pronto en el mundo no habrá más que un solo rebaño y un solo pastor.

Así sea.

Misal Diario para América

Victimae Paschali Laudes

Marzo 23, 2008

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DOMINICA RESURRECTIONIS

Victimae paschali laudes es una secuencia que forma parte de la Misa del Domingo de Pascua de Resurrección.

Esta hermosa prosa probablemente es de Wipon (1050), capellán de la Corte de Conrado II y de Enrique III, y canta en forma un poco dramática el hecho de la Resurrección.

Sequéntia

Víctimæ pascháli laudes ímmolent Christiáni.

A la Víctima Pascual consagren los cristianos las debidas alabanzas

Agnus rédemit oves: Christus ínnocens Patri reconciliávit peccatóres.

El Cordero redimió las ovejas: Cristo inocente reconcilió a los pecadores con su Padre.

Mors et vita duéllo conflixére mirándo: dux vitæ mórtuus regnat vivus.

La muerte y la vida se trabaron en imponente duelo: el Autor de la vida, aunque murió, ahora reina vivo.

Dic nobis, María, quid vidísti in via?

-Cuéntanos María, qué es lo que viste en el camino.

Sepúlcrum Christi vivéntis et glóriam vidi resurgéntis.

-Vi el sepulcro de Cristo, que otra vez vive, y también vi la gloria del Resucitado.

Angélicos testes, sudárium et vestes.

Vi por testigos a los Angeles; y vi su sudario y sus vestidos.

Surréxit Christus, spes mea: præcédet vos in Galilǽam.

Resucitó Cristo, mi esperanza; delante de vosotros irá a Galilea.

Scimus Christum surrexísse a mórtuis vere: tu nobis, victor Rex, miserére. Amen. Allelúja.

-Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos: y, por lo tanto, Tú, ¡oh Rey vencedor! ten misericordia de nosotros. Amén. Aleluya

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