|
BEATO ENRIQUE SUSÓN Hablando la Sabiduría encarnada de la Sagrada Eucaristía dice a su ministro: ”El don más pequeño que de mi procede en el venerable Sacramento de la Eucaristía, resplandece más en toda la eternidad, que cualquier resplandor de este sol visible, y es de mayor luz y claridad que este clarísimo lucero. Finalmente más se adorna con una gracia y hermosura eterna que jamás algún verano con cuanta frescura se puede imaginar, adornó la tierra. Dudas por ventura que mi ilustrísima divinidad es más resplandeciente que cualquier sol, y mi alma excelentísima de más claridad que cualquier estrella, y mi glorioso cuerpo de mayor deleite que todas las frescuras del verano? Y estas cosas realmente las recibes en la Eucaristía. Yo a los devotos y bien aparejados soy pan de vida, empero a los miserables que hora sea con la voluntad, hora con la sobras perseveran en los pecados mortales, soy azote temporal, y abominación eterna, a estos tales les está guardado un castigo muy cierto, si primero no se reconcilian conmigo con verdadera penitencia. Por cierto que aunque uno tenga mayor pureza, natural que todos los angeles, y sea mas aventajado en perfección y santidad que todos los santos, y esté adornado de las buenas obras de todos los hombres, con todo esto aún no merecería recibirme en el Sacramento. Empero cuando hace el hombre lo que puede, no se le pide más, porque yo suplo lo que a él le falta. Y es mejor llegarse a este Sacramento por amor que abstenerse de él por temor. |