Después de haber anunciado el ángel á los pastores que les había nacido un Salvador, unióse á él una multitud de la celeste milicia, alabando á Dios, y diciendo: Gloria á Dios en lo mas alto de los cielos, y paz sobre la tierra á los hombres de buena voluntad (Luc II. 14) No dejemos [...]
Archivos de la categoría ‘Juan Grou S.J.’
Cántico de los ángeles en el nacimiento de Jesucristo
Publicado en Juan Grou S.J. el diciembre 25, 2010 | 1 comentario
Pasión de Jesucristo ordenada por Dios
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
No es mi propósito extenderme aquí sobre las diversas circunstancias de la pasión de Jesucristo. Este asunto se hallará minuciosamente tratado en muchas obras, y particularmente en la tan conocida bajo el título de Padecimientos de Jesucristo. Me detendré tan solo en los principales puntos que manifiestan mejor sus disposiciones interiores, y que se nos [...]
Jesucristo sacrificó la vida porque él mismo lo quiso
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
Hubiera faltado al sacrificio de Jesucristo la parte más esencial, si no hubiese sido enteramente libre y voluntario. El era dueño absoluto de su vida, nada debía a la muerte, que no entró en el mundo sino por el pecado; y como su unión con la Divinidad hacía su humanidad impecable, la hacía también inmortal. [...]
Agonía de Jesucristo en el huerto de los Olivos
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
La pasión de Jesucristo empezó por su interior; y lo que dio principio á ella pasó entre su Padre y él en el huerto de los Olivos. Apenas hubo entrado en él con sus discípulos, y se hubo retirado solo para orar, cuando se sintió poseído de temor, de disgusto y de una tristeza mortal, [...]
Traición de Judas, y dulzuras de Jesucristo
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
Una de las penas que más sintió Jesucristo, debió ser sin duda la traición de Judas, por la que empezó su Pasión. Los judíos querían apoderarse de él, pero en un momento en que no estuviese rodeado de la multitud, porque temían al pueblo, que le miraba como profeta. Se ofreció Judas á ponerlo de [...]
Negación de San Pedro
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
La negación de S. Pedro, que permitió Dios para hacer más humilde á este apóstol, é inspirarle una saludable desconfianza de sí mismo, es un manantial fecundo de enseñanza para las personas espirituales. Pedro era de todos los discípulos de Jesucristo el más celoso para con su persona, el más ardiente por sus intereses, el [...]
Silencio de Jesucristo en presencia de sus jueces
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
Si yo escribiese ahora para las gentes del mundo, seguiría á Jesucristo en los diversos tribunales á que fue conducido: en el tribunal de los judíos, en que la prevención y la pasión le condenaron; en el tribunal de Herodes y de su corte, en donde la impiedad le despreció como un insensato; en el [...]
Padecimientos de Jesucristo en su Pasión
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
No sin razón llamó anticipadamente Isaías á Jesucristo el Varón de dolores. Si fueron extremados sus padecimientos exteriores, los superaron de mucho los interiores. Desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza ninguna parte de su cuerpo quedó ilesa. Ya en el huerto de los Olivos, aquel sudor de sangre tan [...]
Jesucristo ruega por sus enemigos
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
En medio de tan horribles tormentos, y de oprobios más sensibles aun que los tormentos mismos, Jesucristo, que conocía íntimamente la malicia, el odio y la rabia envenenada de sus enemigos; que no podía ignorar la fuerza de las pruebas de toda especie que les había dado de su misión divina, y de su calidad [...]
Doble abandono de Jesucristo espirante
Publicado en Juan Grou S.J. el abril 2, 2010 | Deja un Comentario »
Puede decirse muy bien que desde el huerto de los Olivos fue Jesucristo abandonado de su Padre, el cual después de aquel momento no vio en él más que un culpable que reunía sobre su cabeza todos los pecados del género humano. ¡Qué criminal, gran Dios! ¡De cuán terrible maldición, de cuántos suplicios no era [...]