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La Memoria de los Mártires: Cirilo Bertrán y 8 compañeros

Octubre 21, 2009

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¡MORIR POR CRISTO ES REINAR!

La Iglesia elevó el 21 de noviembre de 1999 a la gloria de los altares a nueve Hermanos de las Escuelas Cristianas (Lasalianos) y a un Padre Pasionista. Ocho Hermanos dirigían una escuela en Turón, un pueblo situado en el centro de un valle minero de la región asturiana, en el nordeste de España y fueron martirizados en 1934.

El noveno Hermano es de Cataluña y murió cerca de Tarragona en 1937.

El Padre Pasionista prestaba asistencia sacramental a la escuela de Turón.

Sus nombres son:

Hno. CIRILO BERTRÁN (JOSÉ SANZ TEJEDOR), director de la comunidad, nació en Lerma, provincia de Burgos, el 20 de marzo de 1888.

Los padres eran humildes trabajadores: de ellos aprende la austeridad y el espíritu de sacrificio. Ingresó en el Noviciado de los Hermanos en Bujedo e hizo su primera profesión religiosa en agosto de 1905. En su vida apostólica se muestra comprometido y celoso.

Nombrado director de la escuela de Turón, a donde llega en 1933, su actitud prudente y serena es de gran ayuda para los Hermanos de la comunidad.

En el verano de 1934 participa en un retiro de un mes en Valladolid: será la mejor preparación para su encuentro con el Señor en el martirio que tendrá lugar dentro de unos meses.

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Hno. MARCANO JOSÉ (FILOMENO LÓPEZ LÓPEZ), nació en El Pedregal, provincia de Sigüenza Guadalajara, el 17 de noviembre de 1900.

Pertenece a una familia de trabajadores y aprende desde niño a soportar las molestias del trabajo y afrontar con ánimo las dificultades de la vida.

A sugerencia de un tío suyo ingresa en el Instituto de los Hermanos de La Salle, pero una enfermedad en el oído le obliga a regresar a su familia.

Pronto será admitido de nuevo, pero a condición de dedicarse a trabajos manuales. Se halla en la comunidad de Mieres (Asturias) cuando acepta sustituir a un Hermano de Turón, asustado por las tensiones de ese momento.

Esto ocurría en el mes de abril de 1934, seis meses antes del sacrificio supremo que el Señor le pedirá.

Une así su destino al de sus compañeros de comunidad, a la que siempre ha prestado sus servicios con bondad y cariño.

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Hno. VICTORIANO PÍO (CLAUDIO BERNABÉ CANO), nació en San Millán de Lara, provincia de Burgos, el 7 de julio de 1905.

Sus padres, labradores, le inculcaron desde los primeros años las virtudes de laboriosidad y espíritu de servicio. Ingresó en el Instituto de los Hermanos de La Salle en Bujedo en 1918.

Las leyes de 1933, obligan a los Hermanos, por prudencia, a cambiar frecuentemente de residencia y él es trasladado del Colegio de Palencia a la escuela de Turón. Le costó mucho el cambio, pero lo aceptó con espíritu de sacrificio y obediencia.

Llevaba solamente diez días en Turón cuando el Señor le pidió un sacrificio mayor, el sacrificio de su vida.

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Hno. JULIÁN ALFREDO (VILFRIDO FERNÁNDEZ ZAPICO), nació en Cifuentes de Rueda, provincia de León, el 24 de diciembre de 1903. Los buenos consejos de sus padres y la influencia de un tío sacerdote con el cual fue obligado a vivir durante algún tiempo después de la muerte prematura de su madre, hacen crecer su piedad natural y lo inclinan muy joven a la vida religiosa.

A los 17 años ingresa en el noviciado de los Capuchinos de Salamanca. Pero a causa de una inesperada enfermedad regresa a su casa. Tiene 22 años cuando Dios le da a conocer a los Hermanos de La Salle y en 1926 ingresa en el noviciado de Bujedo. Muestra gran madurez y piedad que suscita la admiración de sus compañeros más jóvenes. En su labor educativa manifiesta asimismo una dedicación extraordinaria, sobre todo al preparar a los niños a la primera comunión.

En el verano de 1933 es destinado a la comunidad de Turón. El año anterior había hecho su profesión perpetua sellando su compromiso definitivo con el Señor. Cuando Dios le llama al sacrificio de su vida, se encuentra preparado para responder sin vacilación.

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Hno. BENJAMÍN JULIÁN (VICENTE ALONSO ANDRÉS), nació en Jaramillo de la Fuente, provincia de Burgos, el 27 de octubre de 1908. Muy joven ingresa en el Instituto de los Hermanos de La Salle. Tuvo que vencer algunas dificultades en los estudios debido a su falta de preparación inicial. La misma decisión manifestó en los avatares de su itinerario religioso. Cuando el 30 de agosto de 1933 emitió sus votos perpetuos con plena madurez y decisión, recogía el fruto de su tesón y de su generosidad. Cuando recibió la orden de cambiar de la escuela de Compostela, tanto los alumnos como las familias lo sintieron mucho y querían impedirlo a toda costa, pero él con generosa disponibilidad, aunque con mucha nostalgia, aceptó y se trasladó a Turón. Los que pasaron por aquel lugar nunca olvidarían su alegría y el optimismo que mostraba en sus comentarios y juicios sobre la situación en aquellos momentos. Tanta sencillez y fortaleza sólo podían proceder de un corazón saturado de Dios, quien lo eligió para su encuentro con El.

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Hno. HÉCTOR VALDIVIELSO (BENITO DE JESÚS). sus padres se trasladaron a Buenos Aires unos años antes de su nacimiento, que tuvo lugar el 31 de octubre de 1910.

 Fue bautizado en la iglesia de San Nicolas de Bari, que se encontraba en la zona donde se alza actualmente el Obelisco de la Avenida 9 de Julio.

Cuando sus padres, a causa de dificultades financiarias, se vieron obligados a regresar a España, estableciéndose en Briviesca (Burgos), conoció y entró en el centro de formación de los Hermanos de La Salle en Bujedo. Después hizo el Noviciado Misionero que los Hermanos tenían en Lembecq-lez-Hal, Bélgica, movido del deseo de realizar un día el apostolado en la tierra donde había nacido, la Argentina. En espera de poder realizarse sus sueños, los Superiores lo destinaron a la escuela de Astorga (León).

En septiembre de 1933 fue destinado a Turón. En el corto tiempo que permaneció en la cuenca minera, se mostró como siempre, plenamente entregado a la clase y a las asociaciones juveniles de la Cruzada Eucarística y la Acción Católica. Su dedicación a los jóvenes le convirtió, él joven, en candidato predilecto para el martirio, cosa que no tardó en realizarse. Es el primer Santo Argentino.

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Hno. ANICETO ADOLFO (MANUEL SECO GUTIÉRREZ), el benjamín de la comunidad, había nacido en Celada Marlantes, provincia de Santander, el 4 de octubre de 1912.

Aunque quedó pronto huérfano de madre, la piedad de su padre era tal que fueron tres los hijos que entregó a Dios en el Instituto de S. Juan Bautista de La Salle.

Entró en el Noviciado en 1928 y emitió sus primeros votos en 1930. En medio de su trabajo, su mayor preocupación era el cultivo de su vida espiritual.

Ella le movía a preocuparse intensamente por los demás, sobre todo en lo referente al cumplimiento del deber y a la entrega generosa a Dios. Después de permanecer un año en el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes en Valladolid, fue destinado a Turón en agosto de 1933.

La sonrisa serena y atractiva que adornaba permanentemente su rostro, tuvo que impresionar sin duda a los mismos asesinos que, a sus 22 años, le condujeron a la eternidad.

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Hno. AUGUSTO ANDRÉS (ROMÁN MARTÍNEZ FERNÁNDEZ) nació en Santander el 6 de mayo de 1910.

Heredó de su padre, militar de profesión, el sentido de la precisión y del orden; y de su madre, piadosa y sencilla, la gentileza que tanto admiraban sus profesores, sus compañeros y después sus alumnos. Cuando manifestó la intención de hacerse religioso -era el hijo mayor y el único varón en casa cuando su padre murió- su madre no se resignaba.

 Pero una enfermedad del joven doblegó la resistencia materna. Prometió a la Virgen que aceptaría los deseos de su hijo si sanaba y, habiendo obtenido la curación, autorizó el ingreso en los Hermanos de La Salle.

En 1922 finalizó su noviciado y emitió con decisión sus primeros votos religiosos. Se hallaba en el colegio de Palencia en 1933, cuando la dispersión le llevó al que había de ser su postrer destino, la comunidad de Turón.

Su valor y decisión fueron llamativos en los últimos momentos de su existencia, pues él fue quien dirigió las últimas palabras a sus verdugos.

Fueron palabras llenas de entereza y de aceptación del martirio, propias de un corazón totalmente entregado a Dios.

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P. INOCENCIO DE LA INMACULADA (MANUEL CANOURA ARNAU), nació en el Valle del Oro, provincia de Mondoñedo, el 10 de marzo de 1887. Ingresó en la Congregación de los Pasionistas a la edad de 14 años.

 Recibió el Subdiaconado en Mieres en 1910 y el Diaconado en junio de 1912. El 20 de septiembre de 1920 fue ordenado sacerdote. Desde entonces empezó para este Padre instruido y celoso, una vida de intenso apostolado sacerdotal, en el que cabe resaltar su dedicación a la enseñanza de la filosofía, de la teología, de la literatura en las diversas casas a las que fue destinado. Su último destino fue de nuevo Mieres, a comienzos de septiembre de 1934.

La causa de que se hallara con los Hermanos en Turón fue que había sido requerido su servicio sacramental, al que se había ofrecido de buen grado cuando le pidieron que fuera a confesar para preparar a los niños a celebrar el primer viernes de mes, que coincidía con el 5 de octubre.

El martirio de estos Hermanos no llegó de modo inesperado. La situación que vivía España era difícil: la masonería y el comunismo luchaban por el poder y por hacer desaparecer la tradición religiosa.

Se habían programado una serie de iniciativas contra la Iglesia, los sacerdotes y los religiosos.

Se promovió una campaña de odio y violencia que en ciertos lugares llegó a crueles desenlaces, incluso más allá de las previsiones de los grupos dirigentes. Asturias era una región minera con gran cantidad de inmigrados cuyo régimen de vida era duro y se sentían desarraigados de sus mejores tradiciones. La campaña contra la burguesía y contra la Iglesia encontró allí un terreno especialmente preparado.

Así sucedió que el 5 de octubre un grupo de rebeldes arrestó a los ocho Hermanos que trabajaban en la escuela de Turón y al sacerdote pasionista que estaba con ellos.

Los nueve religiosos fueron concentrados en la “casa del pueblo” a la espera de la decisión que había de tomar el “Comité revolucionario”. Bajo la presión de algunos extremistas, el Comité decidió la condena a muerte de estos religiosos que tenían una notable influencia en la localidad, ya que gran parte de las familias mandaban sus hijos a su escuela. La decisión se tomó en secreto: los religiosos serían fusilados en el cementerio del pueblo, poco después de la una de la madrugada, el 9 de octubre de 1934.

Los asesinos fueron reclutados de otros lugares porque en el pueblo de Turón no encontraron quienes estuvieran dispuestos a perpetrar semejante crimen.

 Las víctimas comprendieron de inmediato las intenciones del Comité y se prepararon generosamente al sacrificio con la oración, la confesión y el perdón que otorgaron a sus asesinos.

A la hora prevista por el Comité, caminaron juntos y serenos al cementerio.

En el centro del mismo estaba preparada una fosa delante de la cual alinearon a los religiosos.

Fueron muertos con dos cargas de fusilería y rematados a tiros de pistola. La serenidad y valentía con la que los Hermanos y el P. Pasionista aceptaron el martirio impresionó a los mismos asesinos como más tarde ellos mismos declararían.

Pocos meses después de su muerte sus cuerpos fueron exhumados y trasladados con grandes manifestaciones de adhesión al mausoleo donde reposan en Bujedo, en la provincia de Burgos.

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El Hno. JAIME HILARIO (MANUEL BARBAL COSÍN) nació el 2 de enero de 1898 en Enviny, diócesis de Urgel, provincia de Lérida.

Vivió en un ambiente profundamente cristiano, en los trabajos del campo y ruda labor de un pueblo de alta montaña.

A sus trece años entró en el Seminario de La Seo de Urgel. Pero, debido a una enfermedad del oído que será una cruz a lo largo de su vida, tuvo que abandonar los estudios eclesiásticos.

En 1917 decidió entrar en el noviciado de los Hermanos de La Salle. El 24 de febrero del mismo año, en Irún, tomó con el hábito religioso el nombre de Hno. Jaime Hilario.

Un año más tarde iniciaba su misión de educador y catequista. Fue en Mollerusa, en Pibrac, cerca de Toulouse (Francia), en Calaf, su tierra natal.

En este período se hizo patente su capacidad literaria, colaborando en revistas en la difusión de los valores cristianos.

En adelante su sordera le impedirá seguir su labor educativa. Tuvo que trasladarse a Cambrils (Tarragona) para ocuparse de las labores del campo.

El 18 de julio de 1936 estalla la guerra civil española. El Hno. Jaime Hilario se refugia en una casa amiga de Mollerusa, en donde permanece en régimen de libertad vigilada.

Después es trasladado a la cárcel de Lérida y, puesto que procedía de Cambrils, es conducido a Tarragona y encarcelado en el barco ” Mahon ” con otros sacerdotes y seglares cristianos. El 15 de enero de 1937 se celebró su juicio sumarísimo.

No quería abogado defensor porque iba a decir siempre la verdad. Por obediencia aceptó la defensa del Sr. Juan Montañés, pero no permitió que se disimulase su condición de religioso.

El Tribunal Popular de Tarragona lo condenó a muerte. Aceptó el veredicto con serenidad admirable y allí mismo envió a sus familiares una carta en la que expresaba su alegría de morir mártir.

El abogado tramitó la solicitud de gracia, que fue concedida a las otras 24 personas que habían sido juzgadas con él; pero él, el único religioso del grupo, fue ejecutado.

 El 18 de enero de 1937, a las 3,30 de la tarde, el Hno. Jaime Hilario fue fusilado en el bosquecillo del Monte de la Oliva, junto al cementerio de Tarragona.

Con asombro del piquete, el mártir siguió en pie después de dos descargas sucesivas. El grupo arrojó las armas y se dio a la fuga. El jefe del pelotón, furioso, se acercó a la víctima y disparó en la sien del héroe. Sus últimas palabras a los que iban a fusilarle fueron: -¡Amigos, morir por Cristo es reinar!

Estos mártires (los nueve de Turón y el Hno. Jaime Hilario) fueron beatificados juntos por el Papa Juan Pablo II el 29 de abril de 1990. Ahora la Iglesia honra su fe y su sacrificio, declarándolos Santos y proponiéndolos como ejemplo al pueblo cristiano.

La Memoria de los Mártires: Josep Tàpies y seis Compañeros

Octubre 21, 2009

Josep Tapies y Seis compañeros

Los siete sacerdotes de la diócesis de Urgell asesinados a causa de su fe católica, durante la persecución que tuvo lugar en Cataluña y en España durante los años 1936 a 1939, fueron encarcelados en la ciudad de La Pobla de Segur (en Lleida, Cataluña) y fusilados en la puerta del cementerio del vecino pueblo de Salàs de Pallars el día 13 de agosto de 1936.

Sus nombres inscritos por Dios en el Libro de la Vida son: Rdo. Josep Tàpies i Sirvant, nacido en 1869 en Ponts, que era beneficiado organista de La Pobla de Segur. Rdo. Pascual Araguàs i Guàrdia, nacido en 1899 en Pont de Claverol, y que era párroco de Noals (provincia de Huesca). Rdo. Silvestre Arnau i Pasqüet, nacido en Gòsol en 1911, el más joven de todos, y que era vicario parroquial de La Pobla de Segur. Rdo. Josep Boher i Foix, nacido en 1887 en Sant Salvador de Toló, y párroco de La Pobleta de Bellveí. Rdo. Francesc Castells i Brenuy, nacido en 1886 en La Pobla de Segur, párroco de Tiurana y ecónomo del Poal. Rdo. Pere Martret i Moles, nacido en 1901 en La Seu d’Urgell, que era ecónomo de la Pobla de Segur. Y Rdo. Josep-Joan Perot i Juanmartí, nacido en 1877 en Boulogne (Toulouse – Francia) que entonces era el párroco de Sant Joan de Vinyafrescal.

Son un grupo de sacerdotes diocesanos, pastores de parroquia, que dieron su vida por Cristo y por amor a los hermanos, regalando el perdón a sus verdugos, viviendo aquellos momentos tan trágicos con sentimientos de unión con la Pasión del Señor y de amor a la Madre celestial, la Virgen de Ribera, tan querida en La Pobla de Segur, a la que saludaron desde el camión que les conducía al martirio diciéndole con amor: «Adiós, Virgen de Ribera, ¡venimos al cielo! ».

Sufrieron un duro interrogatorio en La Pobla, se negaron a disimular que eran sacerdotes, o a profanar su sotana, celebraron la Santa Misa y defendieron hasta que pudieron el templo parroquial para que no fuera profanado el Santísimo Sacramento, se encaminaron a ser fusilados con ánimo firme y llenos de piedad. Fueron sacrificados por el mero hecho de ser sacerdotes, sin que pudieran acusarles de ninguna otra causa. Al llegar al lugar de la ejecución, uno se descalzó para subir hasta las tapias del cementerio, imitando a Jesús, que subió descalzo al Calvario. Otro regaló a sus verdugos todo el dinero que llevaba porque a él ya no le haría falta. Y todos murieron ayudándose a ser fieles, perdonando a sus verdugos y gritando: « “¡Viva Cristo Rey! ».

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Homilía del Cardenal Saraiva Martins en la Santa Misa y Beatificación de los Siervos de Dios el sábado 29 de octubre de 2005.

El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt 23, 12).

En la conclusión del discurso de Jesús que acabamos de escuchar podemos encontrar el sentido de la página evangélica y, tal vez, de toda la liturgia de la Palabra de este domingo.

En el capítulo 23 de san Mateo se halla una serie de invectivas contra escribas y fariseos, tan fuertes que suscitan estupor, si no incluso desconcierto, en labios del único Maestro, Cristo, manso y humilde de corazón.

En todo caso, Jesús, más que reprender a algunas personas en particular, quiere criticar el fariseísmo como enfermedad del espíritu, que puede afectar a hombres e instituciones, en todos los tiempos.

Al cuadro negativo de una religiosidad vacía, formalista, caracterizada por un legalismo cruel, dominada por hombres ávidos de poder, de honores y éxitos, Jesús contrapone la visión de una comunidad radicalmente diferente. El cuadro que Jesús presenta es el de una comunidad en la que la grandeza es proporcional a la humildad y donde se progresa, “se hace carrera”, por decirlo así, gracias a la vivencia de la caridad. A la luz de cuanto nos enseña Jesús, podemos comprender bien cuán arduo y difícil es el camino que deben recorrer los discípulos de Cristo, incluidos los que hoy son inscritos en el catálogo de los beatos.

Jesús tenía ante sus ojos el espectáculo de los escribas y fariseos, los cuales eran especialistas en las sagradas Escrituras y frecuentaban el templo con asiduidad, pero su corazón era frío, gélido, pues no había sido transformado por el encuentro con Dios. En una palabra:  eran falsos. Por eso Jesús los reprende severamente, echándoles en cara también que eran muy severos con los demás, pero, con respecto a sí mismos, eran demasiado benévolos:  “Lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros; pero no están dispuestos a mover un dedo para empujar” (Mt 23, 4).

Los santos, en cambio, hacen todo lo contrario:  son exigentes consigo mismos,  pero comprensivos y pacientes con los demás, tratando de perdonar siempre.

Esto es precisamente lo que se observa en la vida de los beatos José Tapies Sirvant y seis compañeros mártires, y de la beata María de los Ángeles Ginard Martí, que se hicieron servidores humildes y solícitos de su prójimo, llevando sobre sí los fardos de los demás.

2. El profeta Malaquías, en la primera lectura, presenta al Señor como el gran Rey que ha establecido una alianza con los sacerdotes, ministros suyos, los cuales, sin embargo, le han traicionado (Ml 2, 4. 8). Los siete mártires sacerdotes de la diócesis de Urgell, José Tapies Sirvant, Pascual Araguás, Silvestre Arnau Pascuet, José Boher Foix, Francisco Castells Brenuy, Pedro Martret Moles y José Juan Perot Juanmartí, que hoy son declarados beatos, no sólo no han traicionado al Señor sino que, al contrario, durante su vida han difundido sin descanso el Reino de Dios. Desempeñaron el ministerio de párrocos o sacerdotes dedicados a la pastoral en la parroquia de Pobla de Segur y lugares vecinos, entregándose por completo a la tarea de evangelización y procurando celosamente la santificación de las personas que se les habían encomendado. Supieron coronar su fidelidad a Jesucristo, hasta derramar por él su sangre, cuando, aquel 14 de agosto de 1936, en la hora suprema, en fila ante el pelotón de ejecución, todos a una aclamaron a Dios con el grito de ¡Viva Cristo Rey!

Pocos días después, también sor Ángela María de los Ángeles Ginard Martí, de la congregación de Religiosas Celadoras del Culto Eucarístico, puso el remate a su consagración a Jesucristo ofreciendo su vida, segada por las balas, en la Dehesa de la Villa, cerca de Madrid. La beata María de los Ángeles fue una religiosa ejemplar, destacando entre sus muchas virtudes el amor a la Santísima Eucaristía y al Rosario, así como su particular devoción a los primeros cristianos, cuyo martirio veneraba.

En la segunda lectura de esta santa misa, escribe san Pablo Apóstol a los Tesalonicenses:  “Nos comportamos con dulzura entre vosotros, como una madre que da alimento y calor a sus hijos” (1 Ts 2, 7). Estas palabras bien pueden aplicarse a la actitud llena de caridad de la nueva beata para con el prójimo, comenzando por sus hermanas religiosas y por los pobres, hacia los que sentía una predilección verdaderamente evangélica.

3. En la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Europa, del 28 de junio de 2003, el Papa Juan Pablo II, a quien recordamos con afecto y veneración, propuso a todos, “para que nunca se olvide”, la gran señal de esperanza constituida por innumerables testigos de la fe cristiana, tanto de Oriente como de Occidente, que “han sabido hacer suyo el Evangelio en situaciones de hostilidad y de persecución, muchas veces hasta la prueba suprema del derramamiento de su sangre” (n. 13).

La Iglesia responde hoy a esa invitación de no olvidar nunca a los testigos de la fe cristiana —los mártires, especialmente los del pasado siglo— proponiendo el ejemplo de personas como José Tapies Sirvant y sus seis compañeros, sacerdotes seculares, y de María de los Ángeles Ginard Martí, religiosa, colocándolos en el candelero, para que den luz a toda la casa (cf. Mt 5, 15).

El siglo XX ha sido definido el siglo del martirio (cf. Andrea Riccardi, Il secolo del martirio, ed. A. Mondadori, Milán 2000), como puede comprobarse por la historia. No obstante su barbarie y virulencia, la persecución violenta que se desencadenó en España, orientada a destruir la Iglesia, fue sólo un episodio, ciertamente feroz, de aquella que el libro bíblico del Apocalipsis llama la gran tribulación (Ap 7, 14), sobre la cual Juan Pablo II escribió:  “Al finalizar el segundo milenio, la Iglesia vuelve a ser otra vez la Iglesia de los mártires” (Tertio millennio adveniente, 37). En verdad, la gran tribulación de la Iglesia en el siglo XX, que ha producido un número incalculable de víctimas —la mayor parte desaparecidos sin dejar rastro— nos ha legado también tantos nombres que la Iglesia, con solicitud materna, eleva a los altares.

Hemos de tener presente que no se trata sólo de mantener viva en la Iglesia la memoria de los mártires; se trata sobre todo de comprender y poner en su justa luz el sentido del martirio cristiano, que es, por encima de cualquier otra consideración, el signo más auténtico de que la Iglesia es la Iglesia de Jesucristo, es la Iglesia que él ha querido y fundado y en la cual él está presente.

Por desgracia, en el seno de la Iglesia, que está constituida por hombres, no faltan los pecadores, sobre todo cuando no se vive el precepto de la caridad, que es esencial y es el primero para un cristiano. De este modo se produce un antitestimonio de Jesucristo. La muchedumbre inmensa de los mártires testifica con su sangre la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo, porque, aunque haya en ella pecadores, es a la vez una Iglesia de mártires, es decir, de cristianos auténticos, que han practicado su fe en Cristo y su caridad hacia los hermanos, incluidos los enemigos, hasta el sacrificio, no sólo de su vida, sino también con frecuencia de su honra, habiendo tenido que soportar humillaciones tremendas, entre otras la de ser tachados de traidores y farsantes.

El martirio cristiano proclama con claridad que Dios, la persona de Jesucristo, la fe en él y la fidelidad al Evangelio son los valores más altos de la vida humana, hasta el punto de que por ellos se debe sacrificar la vida misma.

Los mártires no dudaron en dar su vida por la fe en momentos de persecución sangrienta. ¿Qué mensaje transmiten a los cristianos de hoy, en nuestra existencia diaria? Nos recuerdan que hemos de vivir a fondo nuestra fe, no sólo en lo personal y privado, sino también en nuestra actuación responsable en la sociedad, en la que nos incumbe el deber de promover y tutelar eficazmente aquellos valores que están en la raíz misma de una convivencia basada en la justicia, como son la vida, la familia y el derecho irrenunciable de los padres a la educación de los hijos.

4. Cuando los mártires son personas pobres y humildes, que han gastado su vida en obras de caridad y sufren y mueren perdonando a sus verdugos, entonces estamos ante una realidad que supera el nivel humano y obliga a comprender que sólo Dios puede conceder la gracia y la fuerza del martirio. Así, el martirio cristiano es un signo, muy elocuente, de la presencia y de la acción de Dios en la historia humana.

San Agustín decía:  “Non vincit nisi veritas” (sólo la verdad triunfa). Por tanto, no el hombre sobre el hombre, ni tampoco los perseguidores sobre sus víctimas, a pesar de las apariencias. En el caso de los mártires cristianos, como los nuevos beatos de hoy, al final prevalece la verdad sobre el error, porque, como concluía el santo doctor de Hipona:  “Victoria veritatis est caritas”, es decir, la victoria de la verdad es la caridad (Sermo 358, 11).

Amadísimos hermanos y hermanas, nuestro mundo contemporáneo necesita comprender, hoy más que nunca, la gran lección de estos testigos visibles del amor cristiano, porque sólo el amor es creíble.

Para “pobres cristianos” como somos, en el fondo, todos nosotros, los mártires son un estímulo a vivir seria e íntegramente el Evangelio, afrontando con valentía los pequeños y grandes sacrificios que exige normalmente la vida cristiana vivida con fidelidad a las palabras y a los ejemplos de Jesús. Los mártires son los imitadores más auténticos de Jesús en su pasión y en su muerte. Por eso la Iglesia ha visto siempre en ellos a los discípulos más auténticos de Jesús, ha honrado su memoria y en todos los tiempos los ha propuesto a los cristianos como modelos para imitar.

En el camino de la historia, con frecuencia oscuro para la Iglesia, los mártires son la gran luz que refleja mejor a Aquel hacia quien ella “continúa su peregrinación en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios” (Lumen gentium, 8), nuestro Señor Jesucristo.

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La Memoria de los Mártires: José Aparicio Sanz y 232 compañeros mártires

Octubre 21, 2009

LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA ESPAÑOLA
(1936-1939)

La II República española, proclamada el 14 de abril de 1931, llegó impregnada de fuerte anticlericalismo. Apenas un mes más tarde se produjeron incendios de templos en Madrid, Valencia, Málaga y otras ciudades, sin que el Gobierno hiciera nada para impedirlos y sin buscar a los responsables para juzgarles según la ley.

Los daños fueron inmensos, pero el Gobierno no los reparó ni material ni moralmente, por lo que fue acusado de connivencia.

La Iglesia había acatado a la República no sólo con respeto sino también con espíritu de colaboración por el bien de España.

Estas fueron las instrucciones que el Papa Pío XI y los obispos dieron a los católicos. Pero las leyes sectarias crecieron día por día. En este contexto fue suprimida 1a Compañía de Jesús y expulsados los jesuitas.

Durante la revolución comunista de Asturias (octubre de 1934) derramaron su sangre muchos sacerdotes y religiosos, entre ellos le diez Mártires de Turón (9 Hermanos de las Escuelas Cristianas y un Pasionista, canonizados el 21 de noviembre de 1999).

Durante el primer semestre de 1936, después del triunfo del Frente Popular, formado por socialistas, comunistas y otros grupos radicales, se produjeron atentados más graves, con nuevos incendios de templos, derribos de cruces, expulsiones de párrocos, prohibición de entierros y procesiones, etc., y amenazas de mayores violencias.

Éstas se desataron, con verdadero furor, después del 18 de julio de 1936.

España volvió a ser tierra de mártires desde esa fecha hasta el 1 de abril de 1939, pues en la zona republicana se desencadenó la mayor persecución religiosa conocida en la historia desde los tiempos del Imperio Romano, superior incluso a la Revolución Francesa.

Fue un trienio trágico y glorioso a la vez, el de 1936 a 1939, que debe ser fielmente recordado para que no se pierda la memoria histórica.

Al finalizar la persecución, el número de mártires ascendía a casi diez mil: 13 Obispos; 4.184 Sacerdotes diocesanos y seminaristas, 2.365 Religiosos, 283 Religiosas y varios miles de seglares, de ambos sexos, militantes de Acción Católica y de otras asociaciones apostólicas, cuyo número definitivo todavía no es posible precisar.

El testimonio más elocuente de esta persecución lo dio Manuel de Irujo, ministro del Gobierno republicano, que en una reunión del mismo celebrada en Valencia -entonces capital de la República-, a principios de 1937, presentó el siguiente Memorándum:

«La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente:

a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio.

b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido.

c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron.

d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aún han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales.

e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos.

f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos.

g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones.

Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso.

h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y Objetos de culto.

La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerde ».

Y el cardenal arzobispo de Tarragona, Francisco Vidal y Barraquer (1868-1943), que se hallaba refugiado en Italia y fue invitado por el Gobierno republicano en 1938 para que regresara a su diócesis, dijo:

«¿Cómo puedo yo dignamente aceptar tal invitación, cuando en las cárceles continúan sacerdotes y religiosos muy celosos y también seglares detenidos y condenados, como me informan, por haber practicado actos de su ministerio, o de caridad y beneficencia, sin haberse entrometido en lo más mínimo en partidos políticos, de conformidad a las normas que les habían dado?».

Y añadía: «Los fieles todos, y en particular los sacerdotes y religiosos, saben perfectamente los asesinatos de que fueron víctimas muchos de sus hermanos, los incendios y profanaciones de templos y cosas sagradas, la incautación por el Estado de todos los bienes eclesiásticos y no les consta que hasta el presente la Iglesia haya recibido de parte del Gobierno reparación alguna, ni siquiera una excusa o protesta».

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Homilía del Santo Padre en la Misa de Beatificación de los siervos de Dios José Aparicio Sanz y 232 compañeros mártires – Domingo 11 de Marzo de 2001.

 ”El Señor Jesucristo transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa” (Flp 3,21).

Estas palabras de San Pablo que hemos escuchado en la segunda lectura de la liturgia de hoy, nos recuerdan que nuestra verdadera patria está en el cielo y que Jesús transfigurará nuestro cuerpo mortal en un cuerpo glorioso como el suyo.

El Apóstol comenta así el misterio de la Transfiguración del Señor que la Iglesia proclama en este segundo domingo de Cuaresma.

En efecto, Jesús quiso dar un signo y una profecía de su Resurrección gloriosa, en la cual nosotros estamos llamados también a participar.

Lo que se ha realizado en Jesús, nuestra Cabeza, tiene que completarse también en nosotros, que somos su Cuerpo.

Éste es un gran misterio para la vida de la Iglesia, pues no se ha de pensar que la transfiguración se producirá sólo en el más allá, después de la muerte.

La vida de los santos y el testimonio de los mártires nos enseñan que, si la transfiguración del cuerpo ocurrirá al final de los tiempos con la resurrección de la carne, la del corazón tiene lugar ya ahora en esta tierra, con la ayuda de la gracia.

Podemos preguntarnos: ¿Cómo son los hombres y mujeres “transfigurados”?

La respuesta es muy hermosa: Son los que siguen a Cristo en su vida y en su muerte, se inspiran en Él y se dejan inundar por la gracia que Él nos da; son aquéllos cuyo alimento es cumplir la voluntad del Padre; los que se dejan llevar por el Espíritu; los que nada anteponen al Reino de Cristo; los que aman a los demás hasta derramar su sangre por ellos; los que están dispuestos a darlo todo sin exigir nada a cambio; los que -en pocas palabras- viven amando y mueren perdonando.

Así vivieron y murieron José Aparicio Sanz y sus doscientos treinta y dos compañeros, asesinados durante la terrible persecución religiosa que azotó España en los años treinta del siglo pasado.

Eran hombres y mujeres de todas las edades y condiciones: sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, padres y madres de familia, jóvenes laicos.

Fueron asesinados por ser cristianos, por su fe en Cristo, por ser miembros activos de la Iglesia. Todos ellos, según consta en los procesos canónicos para su declaración como mártires, antes de morir perdonaron de corazón a sus verdugos.

La lista de los que hoy suben a la gloria de los altares por haber confesado su fe y dado su vida por ella es numerosa.

Hay treinta y ocho sacerdotes de la Archidiócesis de Valencia, junto con un numeroso grupo de hombres y mujeres de la Acción Católica también de Valencia; dieciocho dominicos y dos sacerdotes de la Archidiócesis de Zaragoza; cuatro Frailes Menores Franciscanos y seis Frailes Menores Franciscanos Conventuales; trece Frailes Menores Capuchinos, con cuatro Religiosas Capuchinas y una Agustina Descalza; once Jesuitas con un joven laico; treinta y dos Salesianos y dos Hijas de María Auxiliadora; diecinueve Terciarios Capuchinos con una cooperadora laica; un sacerdote dehoniano; el Capellán de Colegio La Salle de la Bonanova, de Barcelona, con cinco Hermanos de las Escuelas Cristianas; veinticuatro Carmelitas de la Caridad; una Religiosa Servita; seis Religiosas Escolapias con dos cooperadoras laicas provenientes éstas últimas del Uruguay y primeras beatas de ese País latinoamericano; dos Hermanitas de los Ancianos Desamparados; tres Terciarias Capuchinas de Nuestra Señora de los Dolores; una Misionera Claretiana; y, en fin, el joven Francisco Castelló i Aleu, de la Acción Católica de Lleida.

Los testimonios que nos han llegado hablan de personas honestas y ejemplares, cuyo martirio selló unas vidas entretejidas por el trabajo, la oración y el compromiso religioso en sus familias, parroquias y congregaciones religiosas.

Muchos de ellos gozaban ya en vida de fama de santidad entre sus paisanos. Se puede decir que su conducta ejemplar fue como una preparación para esa confesión suprema de la fe que es el martirio.

¿Cómo no conmovernos profundamente al escuchar los relatos de su martirio?

La anciana María Teresa Ferragud fue arrestada a los ochenta y tres años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas.

El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe.

Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: “Esta es una verdadera santa”.

No menos edificante fue el testimonio de los demás mártires, como el joven Francisco Alacreu, de veintidós años, químico de profesión y miembro de la Acción Católica, que consciente de la gravedad del momento no quiso esconderse, sino ofrecer su juventud en sacrificio de amor a Dios y a los hermanos, dejándonos tres cartas, ejemplo de fortaleza, generosidad, serenidad y alegría, escritas instantes antes de morir, a sus hermanas, a su director espiritual y a quien fuera su novia.

O también el neosacerdote Germán Gozalbo, de veintitrés años, que fue fusilado sólo dos meses después de haber celebrado su Primera Misa, después de sufrir un sinfín de humillaciones y malos tratos.

¡Cuántos ejemplos de serenidad y esperanza cristiana! Todos estos nuevos Beatos y muchos otros mártires anónimos pagaron con su sangre el odio a la fe y a la Iglesia desatado con la persecución religiosa y el estallido de la guerra civil, esa gran tragedia vivida en España durante el siglo XX.

En aquellos años terribles muchos sacerdotes, religiosos y laicos fueron asesinados sencillamente por ser miembros activos de la Iglesia.

Los nuevos beatos que hoy suben a los altares no estuvieron implicados en luchas políticas o ideológicas, ni quisieron entrar en ellas. Bien lo sabéis muchos de vosotros que sois familiares suyos y hoy participáis con gran alegría en esta beatificación.

Ellos murieron únicamente por motivos religiosos.

Ahora, con esta solemne proclamación de martirio, la Iglesia quiere reconocer en aquellos hombres y mujeres un ejemplo de valentía y constancia en la fe, auxiliados por la gracia de Dios. Son para nosotros modelo de coherencia con la verdad profesada, a la vez que honran al noble pueblo español y a la Iglesia.

¡Que su recuerdo bendito aleje para siempre del suelo español cualquier forma de violencia, odio y resentimiento! Que todos, y especialmente los jóvenes, puedan experimentar la bendición de la paz en libertad: ¡Paz siempre, paz con todos y para todos!

Queridos hermanos, en diversas ocasiones he recordado la necesidad de custodiar la memoria de los mártires. Su testimonio no debe ser olvidado. Ellos son la prueba más elocuente de la verdad de la fe, que sabe dar un rostro humano incluso a la muerte más violenta y manifiesta su belleza aun en medio de atroces padecimientos. Es preciso que las Iglesias particulares hagan todo lo posible por no perder el recuerdo de quienes han sufrido el martirio.

Al inicio del tercer milenio, la Iglesia que camina en España está llamada a vivir una nueva primavera de cristianismo, pues ha sido bañada y fecundada con la sangre de tantos mártires. Sanguis martyrum, semen christianorum! ¡La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos! (Tertuliano, Apol., 50,13: CCL 1,171). Esta expresión, acuñada durante las persecuciones de los primeros siglos, debe hoy llenar de esperanza vuestras iniciativas apostólicas y esfuerzos pastorales en la tarea, no siempre fácil, de la nueva evangelización. Contáis para ello con la ayuda inigualable de vuestros mártires. Acordaos de su valor, “fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre” (Hb 13,7-8).”

“Que María, Reina de los mártires, nos ayude a escuchar e imitar a su Hijo. A Ella, que acompañó a su divino Hijo durante su existencia terrena y permaneció fiel a los pies de la Cruz, le pedimos que nos enseñe a ser fieles a Cristo en todo momento, sin decaer ante las dificultades; nos conceda la misma fuerza con que los mártires confesaron su fe. Al invocarla como Madre, imploro sobre todos los aquí presentes, así como sobre vuestras familias los dones de la paz, la alegría y la esperanza firme.”

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LOS NOMBRES DE LOS MÁRTIRES
CAUSA DE LOS SACERDOTES DIOCESANOS,
MUJERES, HOMBRES Y JÓVENES DE ACCIÓN CATÓLICA
Y DE OTRAS ASOCIACIONES APOSTOLICAS
DE LA ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA
(Decreto de la Congregación de las Causas de los Santos, leído
ante el Santo Padre el 18 de diciembre de 2000)

SACERDOTES DIOCESANOS

1. Siervo de Dios José Aparicio Sanz, Arcipreste de Enguera (* Enguera, 12-III-1893 +Picadero de Paterna, 29-XII-1936) Martirizado junto con su coadjutor (n. 12).

2. Siervo de Dios Fernando González añón, Párroco de Turís (* Turís, 17-II-1886 +27-VIII-1936).

3. Siervo de Dios Juan Ventura Solsona, Arcipreste de Villahermosa del Río (* Villahermosa del Río, Castellón, 1875 +Castillo de Villamalefa, Castellón, 17-IX-1936).

4. Siervo de Dios José Ruiz Bruixola, Párroco de San Nicolás, de Valencia (* Foios 1857, 30-III-1857 +Gilet, 29-X-1936).

5. Siervo de Dios Ramón Martí Soriano, Cura Regente de Vallada (* Burjassot, 7-X-1902 +Carretera de Godella a Bétera, 27-VIII-1936).

6. Siervo de Dios Joaquín Vilanova Camallonga,Coadjutor de lbi (* Ontinyent, 6-X-1888 + Ibi, Alicante, 29-VII-1936).

7. Siervo de Dios Enrique Morant Pellicer, Cura de Barx (*Bellreguard, 13-X-1908 +Xeraco, 3-X-1936).

8. Siervo de Dios Carmelo Sastre Sastre, Párroco de Piles (* Pego, Alicante, 21-XII-1890 +Palma de Gandía, 15-VIII-1936).

9. Siervo de Dios Vicente Ballester Far, Capellán de las Agustinas de Xábia (*Benidoleig, Alicante, 4-II-1888 +Carretera de Teulada a Benissa, Alicante, 23-IX-1936).

10. Siervo de Dios Ramón Esteban Bou Pascual, Cura Regente de Planes (* Benimantell, Alicante, 12-X-1906 +La Nucía, Alicante, 15-X-1936).

11. Siervo de Dios Pascual Ferrer Botella, Capellán de San Vicente de Algemesí (* Algemesí, 9-XI-1894 +Sueca, 24-IX-1936).

12. Siervo de Dios Enrique Juan Requena, Coadjutor de Enguera (* Aielo de Malferit, 2-III-1903 +Picadero de Paterna, 29-XII-1936). Martirizado junto con su párroco (n. l).

13. Siervo de Dios Elías Carbonell Mollá, Coadjutor de Cocentaina (*Cocentaina, Alicante, 20-XI-1869 +Sax, Alicante, dióc. Orihuela, 2-X-1936). Martirizado junto con su hermano Juan (n. 14).

14. Siervo de Dios Juan Carbonell Mollá, Coadjutor de Cocentaina (*Cocentaina, Alicante, 6-VI-1874 +Sax, Alicante, dióc. Orihuela, 2-X-1936). Martirizado junto con su hermano Elías (n. 13).

15. Siervo de Dios Pascual Penadés Jornet, Regente de Bélgida (* Montaverner, 3-1-1894 +Puerto de Cárcer, 15-IX-1936).

16. Siervo de Dios Salvador Ferrandis Seguí, Párroco de Pedreguer (* L’Orxa, Alicante, 25-V-1880 +Carretera del Vergel, Alicante, 3-VIII-1936).

17. Siervo de Dios José Toledo Pellicer, Coadjutor de Banyeres (*Llaurí, 15-VII-1909 +El Saler de Valencia, 10-VIII-1936).

18. Siervo de Dios Fernando García Sendra, Cura de Sagra (*Pego, Alicante, 31-III 1905 +La Pedrera de Gandía, 18-IX- 1936).

19. Siervo de Dios José García Mas, Capellán del Ecce-Homo de Pego (* Pego, Alicante, 11-VI-1896 +La Pedrera de Gandía, 18-IX-1936).

20. Siervo de Dios José María Segura Penadés, Coadjutor de Ontinyent (* Ontinyent, 13-X- 1896 +Genovés, 11 -IX- 1936).

21. Siervo de Dios Salvador Estrugo Solves, Capellán del Hospital de Alberic (* Alzíra, 12-X- 1862 + Alberie, 10-VIII- 1936).

22. Siervo de Dios Vicente Sicluna Hernández, Párroco de Navarrés (* Valencia, 30-IX-1859 +Bolbaite, 22-IX-1936).

23. Siervo de Dios Vicente María Izquierdo Alcón, Párroco de La Pobla de Farnals (* Mosqueruela, Teruel, 25-V-1891 +Rafelbunyol, 18-VIII-1936).

24. Siervo de Dios José María Ferrándiz Hernández, Arcipreste de Alcoi (* El Camp de Mirra, Alicante, 11-VIII-1879 +Rotglá, 24-IX-1936).

25. Siervo de Dios Francisco Ibáñez Ibáñez, Abad de la Colegiata de Xátiva (*Penáguila, Alicante, 22-IX-1876 +Llosa de Ranes, 19-VIII-1936).

26. Siervo de Dios José González Huguet, Párroco de Cheste (*Alaquás, 23-1-1874 +Ribarroja, 12-X-1936).

27. Siervo de Dios José Fenollosa Alcayna, Canónigo de la Colegiata de San Bartolomé, de Valencia (* Rafelbunyol, III-1903 +Sagunto, 27-IX-1936).

28. Siervo de Dios Félix Yuste Cava, Párroco de San Juan y San Vicente, de Valencia (*Chulilla, 21-II-1887 +El Saler de Valencia, 14-VIII-1936).

29. Siervo de Dios Vicente Pelufo Corts, Capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, de Alzíra (* Alzira, 26-11-1868 +11-IX-1936).

30. Siervo de Dios José Canet Giner, Vicario de Catamarruch (*Bellreguard, 24-VIII-1903 +La Pedrera de Gandía, 4-X-1936).

31. Siervo de Dios Francisco Sendra Ivars, Cura Regente de Calpe (*Benissa, Alicante, 23-1V-1899 Teulada, Alicante, 4-1X-1936).

32. Siervo de Dios Diego Llorca Llopis, Coadjutor de Benissa (* Oliva, 2-VII- 1896 +Gata de Gorgos, Alicante, 6-1X- 1936).

33. Siervo de Dios Alfonso Sebastiá Vinals, Director de la Escuela de Formación Social de Valencia (* Valencia, 27-V-1910 +Paterna, 1-IX-1936).

34. Siervo de Dios Germán Gozalbo Andreu, Misacantano de Torrent (* Torrent, 30-VIII-1933 +Monserrat, 22-IX-1936).

35. Siervo de Dios Gonzalo Viñes Masip, Canónigo de la Colegiata de Xátiva (* Xàtiva, 19-I-1883 +Valles, 10-XII- 1936).

36. Siervo de Dios Vicente Rubiols Castelló, Cura Párroco de La Pobla Llarga (*Gandía, 13-III-1874 +La Pobla Llarga, 4-VIII-1936).

37. Siervo de Dios Antonio Silvestre Moya, Cura Ecónomo de Santa Tecla, de Xàtiva (*L’Ollería, 26-X-1892 +El Saler de Valencia, 7-VIII-1936).

+

MUJERES DE ACCIÓN CATÓLICA

38. Sierva de Dios Amalia Abad Casasempere. Viuda y madre de dos hijas. Dedicada a sus labores. (*Alcoi, Alicante, 11-XII-1897 +Beníllup, Alicante, 21-IX-1936).

39. Sierva de Dios Ana María Aranda Riera. Soltera. Sus labores. (* Denia, Alicante, 24-1-1888 +Paterna, 14-X-1936).

40. Sierva de Dios Florencia Caerols Marúnez. Soltera. Obrera textil. Caudete, Albacete, 20-II-1890 +Rotglá Corbera, 2-X-1936).

41. Sierva de Dios María Climent Mateu. Martirizada junto con su madre. Sus labores. (Xàtiva, 13-V-1887 +20-VIII- 1936).

42. Sierva de Dios Társila Córdoba Belda. Madre de tres hijos fallecidos, viuda. Sus labores. (*Sollana, 8-V-1861 +Algemesí, 17-X-1936).

43. Sierva de Dios Francisca Cualladó Baixauli. Soltera. Modista (* Valencia 3-XII-1890+Benifaió, 19-IX-1936).

44. Sierva de Dios María Teresa Ferraguid Roig. Martirizada a sus 83 años junto con sus cuatro hijas, religiosas de clausura (n. 117, 118, 119 y 122).Sus labores. (* Algemesí, 14-1-1853 +Alzira 25-X-1936).

45. Sierva de Dios Luisa María Frias Cañizares. Soltera. Profesora de la Universidad de Valencia. (* Valencia, 20-VI-1896 +Paterna, 6-XII-1936).

46. Sierva de Dios Encarnación Gil Valls. Soltera. Maestra nacional. (* Ontinyent, 27-1-1888 +Ollería, 24-IX-1936).

47. Sierva de Dios María Jordá Botella. Soltera. Sus labores. (* Alcoi, Alicante, 26-1-1905 +Benifállím, Alicante, 27-IX-1936)

48. Sierva de Dios Hermínia Martínez Amigó. Martirizada junto con su marido. Sus labores. (*Puzol, 31-VII-1887 +Gilet, 26-IX-1936).

49. Sierva de Dios María Luisa Montesinos Orduna. Martirizada junto con su padre, sus tres hermanos y su tío. Sus labores. (* Valencia, 3-III-1901+Picassent, 31-1-1937).

50. Sierva de Dios Josefina Moscardó Montalvá. Soltera. Sus labores. (* Alzira, 10-1V-1880 +22-1X-1936).

51. Sierva de Dios María del Olvido Noguera Albelda. Sus labores. (* Carcaixent, 30-XII-1903 +Benífairó de Valldigna, 30-XI-1936.

52. Sierva de Dios Crescencia Valis Espí. Martirizada junto con sus tres hermanas. Sus labores. (*Ontinyent, 9-VI-1863 + 20-1X-1936).

53. Sierva de Dios María de la Purificación Vidal Pastor. Soltera. Sus labores. (* Alzira, 14-IX-1892 + Corbera, 21-IX-1936).

54. Sierva de Dios María del Carmen Viel Ferrando. Soltera. Sus labores. (* Sueca, 27-XI-1893 +El Saler de Valencia, 4-XI-1936).

55. Sierva de Dios Pilar Villalonga Villalba. Soltera. Sus labores (* Valencia, 22-1-1891 +Burjassot, 11-XII-1936).

56. Sierva de Dios Sofia Ximénez Ximénez. Viuda, madre de dos hijos. Sus labores. Martirizada junto con su hermana Purificación, religiosa (n. 204) y con otra religiosa (n. 205). (* Valencia, 15-X-1876 +Paterna, 23-IX-1936).

+

HOMBRES Y JÓVENES DE ACCIÓN CATÓLICA

57. Siervo de Dios Rafael Alonso Gutiérrez. Casado, padre de seis hijos. Administrador de correos. (* Ontinyent, 14-VI-1890 +Agullent, 11-VIII-1936). Martirizado junto con Carlos Díaz (n. 60).

58. Siervo de Dios Marino Blanes Giner. Casado, padre de nueve hijos. (* Alcoi, Alicante, 17-IX-1888 +8-IX-1936).

59. Siervo de Dios José María Corbín Ferrer. Soltero. Universitario. (* Valencia, 26-XII-1914 +Santander, en el barco-prisión “Alfonso Pérez”, 27-XII-1936).

60. Siervo de Dios Carlos Díaz Gandía. Casado, padre de una niña de ocho meses. (* Ontinyent, 25-XII- 1907 +Agullent, 11 -VIII- 1936). Martirizado junto con Rafael Alonso (n. 57)

61. Siervo de Dios Salvador Damián Enguix Garés. Viudo, padre de seis hijos. Veterinario. (* Alzira, 27-IX- 1862 +29-X- 1936).

62. Siervo de Dios Ismael Escrihuela Esteve, Casado, padre de tres hijos. (* Tavernes de Valldigna, 20-V-1902 +Picadero de Paterna 9-IX-1936).

63. Siervo de Dios Juan Bautista Faubel Cano. Casado, padre de tres hijos. Pirotécnico. (* Llíria, 3-I-1889 +Paterna, 28-VIII-1936).

64. Siervo de Dios José Ramón Ferragud Girbés.Casado, padre de ocho hijos. Labrador. (*Algemesí, 10-X-1887 +Alzira, 24-IX-1936).

65. Siervo de Dios Vicente Galbis Gironés. Casado, padre de un hijo. Abogado. (* Ontinyent, 9-IX-1910 + Benisoda, 21-IX-1936).

66. Siervo de Dios Juan Gonga Marúnez. Soltero. Oficinista. (* Carcaixent, 25-111-1911 +Simat de Valldigna, 13-XI-1936).

67. Siervo de Dios Carlos López Vidal. Casado, sin hijos. Segundo sacristán de la Colegiata de Gandía. (* Gandía, 15-XI- 1894 +La Pedrera de Gandía, 6-VIII- 1936).

68. Siervo de Dios José Medes Ferrís. Casado, sin hijos. Martirizado junto con sus tres hermanos religiosos. (* Algernesí, 13-1-1885 +Alcudia de Carlet 12-XI-1936).

69. Siervo de Dios Pablo Meléndez Gonzalo. Abogado y periodista. Casado, padre de diez hijos. Martirizado junto con su hijo Alberto. (* Valencia, 7-XI-1876 +Castellar, 23-XII-1936).

70. Siervo de Dios José Perpiñá Nácher. Casado. Telegrafista y abogado. (* Sueca, 22-II-1911 +Picadero de Paterna, 29-XII-1936).

71. Siervo de Dios Arturo Ros MONTALT. Casado y padre de seis hijos, Trabajador de la yutera. (* Vinalesa, 26-X-1901 + Moncada, 28-VIII-1936).

72. Siervo de Dios Pascual Torres Lloret. Casado y padre de cuatro hijos. Constructor. (*Carcaixent, 23-I-1885 +6-IX-1936).

73. Siervo de Dios Manuel Torró Garúa. Casado, sin hijos. Aparejador. (* Ontinyent, 2-VII-1902 +Benisoda, 21-IX-1936).

74. Siervo de Dios José María Zabal Blasco. Casado, padre de tres hijos. Empleado de la Estación del Norte de Valencia. (* Valencia, 20-III-1898 + Picadero de Paterna 8-XII-1936).

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CAUSA DE LA ORDEN DE PREDICADORES
(DOMINICOS) O.P.
(Decreto del 20 de diciembre de 1999)

Este grupo comprende 18 frailes predicadores de la provincia religiosa de Aragón, la cual fue erigida en 1301. A esta provincia pertenecieron San Vicente Ferrer, San Luis Bertrán y los beatos Dalmacio Moner y Francisco Coll.

Son los primeros dominicos españoles víctimas de la persecución religiosa de la II República española elevados al honor de los altares.

Nueve de los nuevos beatos eran miembros del convento de Calanda (Teruel), entonces casa de Formación; cinco de Valencia y cuatro de Barcelona.

A ellos se unen dos sacerdotes de la archidiócesis de Zaragoza.

75. Siervo de Dios Jacinto Serrano López, vicario provincial (*’ Urrea de Gaén, Teruel, dióc. Zaragoza, 30-VII- 1901 +Puebla de Híjar, Teruel, 25-XI-1936).

76. Siervo de Dios Luis Urbano Lanaspa, vicario provincial. (* Zaragoza, 3-VI-1882 + Valencia, 25-VIII-1936).

77. Siervo de Dios Constantino Fernández Álvarez (* La Vecilla, León, 7-11-1907 + Valencia, 29-VIII- 1936).

78. Siervo de Dios Rafael Pardo Molina, cooperador (* Valencia, 28-X-1899 + 26-IX-1936).

79. Siervo de Dios Lucio Marúnez Mancebo, maestro de novicios (* Vegas del Condado, León, 28-VII-1902 + Calanda, Teruel, 29-VII-1936).

80. Siervo de Dios Antonio López Couceiro (* El Ferrol, La Coruña, dióc. Mondoñedo-El Ferrol, 15-XI-1869 + Calanda, Teruel, 29-VII-1936).

81. Siervo de Dios Felicísimo Díez González (* Devesa de Curueño, León, 26-XI-1907 + Calanda, Teruel 29-VII-1936).

82. Siervo de Dios Saturio Rey Robles (* Devesa de Curueño, León, 21-XII-1907 +Calanda, Teruel 29-VII-1936).

83. Siervo de Dios Tirso Manrique Melero (* Alfaro, La Rioja, dióc. Calahorra y La Calzada, 26-I-1877 +Calanda, Teruel, 29-VII-1936).

84. Siervo de Dios Gumersindo Soto Barros, cooperador (* Amil, La Coruña, 2 1 -X- 1869 +Calanda, Teruel, 29-VII- 1936

85. Siervo de Dios Lamberto De Navascués y de Juan, novicio, cooperador (* Zaragoza, 18-V-1911 + Calanda, Teruel, 29-VII-1936).

86. Siervo de Dios José María Muro Sanmiguel (* Tarazona, Zaragoza, 26-X-1905 + Castelserás, Teruel , 30-VII-1936).

87. Siervo de Dios Joaquín Prats Baltueña, novicio, clérigo (* Zaragoza, 5-III-1915 +Castelserás, Teruel, 30-VII-1936).

88. Siervo de Dios Francisco Calvo Burillo (* Hijar, Teruel, 21-XI-1881 + 2-VIII-1936).

89. Siervo de Dios Francisco Monzón Romeo (* Hijar, Teruel, 29-111-1912 + 29-VIII-1936).

90. Siervo de Dios Ramón Peiró Victorí (* Aiguafreda, Barcelona, 7-III-1891 + El Morrot, Barcelona, 21-VIII-1936).

91. Siervo de Dios José María Vidal Segú (* Secuita, Tarragona, 3-II-1912 + Barcelona, IX-1936)

92. Siervo de Dios Santiago Meseguer Burillo (* Híjar, Teruel, 1-V-1885 + Barcelona, XI-1936).

Sacerdotes de la archidiócesis de Zaragoza, incluidos en el proceso de los dominicos:

93. Siervo de Dios Manuel Albert Ginés, coadjutor de Calanda. (* Calanda, Teruel, 3-X-1867 +29-VII-1936).

94. Siervo de Dios Zósimo Izquierdo Gil, párroco de Castelserás (* Víllahermosa del Campo, 17-XII-1895 +Castelserás, 30-VII-1936).

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CAUSA DE LA ORDEN FRANCISCANA
DE LOS FRAILES MENORES (O.F.M.)
(Decreto del 20 de diciembre de 1999)

95. Siervo de Dios Pascual Fortuño Almela. Vicario del convento de Santo Espíritu del Monte. (*Villarreal de los Infantes, Castellón, dióc. Segorbe-Castellón, 5-III- 1886 + 7-IX-1936). Martirizado con un golpe de machete en el pecho.

96. Siervo de Dios Plácido García Gilabert (* Benitachell, Alicante, dióc. Valencia, 1-I-1895 + Denia, Alicante, dióc. Valencia, 16-VIII-1936). Fue atrozmente mutilado y asesinado.

97. Siervo de Dios Alfredo Pellicer Muñoz. Estudiante de Teología. (* Bellrreguard 10-IV-1914 + 4-X-1936). Fusilado.

98. Siervo de Dios Salvador Mollar Ventura. Sacristán del colegio de Benissa. (* Manises 27-III-1896 + Paterna, 26-X-1936. Fusilado.

+

CAUSA DE LA ORDEN FRANCISCANA
DE LOS FRAILES MENORES CONVENTUALES
(O.F.M.Conv.)
(Decreto del 26 de marzo de 1999)

Estos seis mártires eran miembros de la comunidad religiosa de Granollers (Barcelona), la única que la Orden de los Frailes Menores Conventuales había erigido en España a principios del siglo XX, después de la supresión llevada a cabo por el rey Felipe II en 1567.

La violenta persecución que se levantó en el verano de 1936 sorprendió a los religiosos en sus puestos de trabajo, dispuestos a confesar su fidelidad a Cristo. En la tarde del 20 de julio, los milicianos de la F.A.I. quemaron la iglesia y el convento, mientras que todos los religiosos se dispersaron y buscaron refugio junto a amigos y bienhechores. Sin embargo, muy pronto fuero descubierto y, en fechas distintas, del 27 de julio a los primeros días de septiembre, fueron arrestados, encarcelados, juzgados sumariamente y, en fin, matados por el simple hecho de ser religiosos y sacerdotes franciscanos.

99. Siervo de Dios Modesto Vegas Vegas. Sacerdote. (* La Serna, Palencia, 24-II-1912 + Llisa, Barcelona, 27-VII-1936)

100. Siervo de Dios Dionisio Vicente Ramos. Sacerdote. (* Caudé, Teruel, 9-X-1871 + Granollers, Barcelona, 31-VII-1936). Martirizado junto con el siguiente.

101. Siervo de Dios Francisco Remón Játiva. Hermano. (* Caudé, Teruel, 22-IX-1890 + Granollers, Barcelona, 31-VII-1936.

102. Siervo de Dios Alfonso López López. Sacerdote. (* Secorún, Huesca, dióc. Jaca, 16-XI-1878 +Samalús, Barcelona, 3-VIII-1936). Martirizado junto con el siguiente.

103. Siervo de Dios Miguel Remón Salvador. Hermano. (* Caudé, Teruel, 17-IX-1907 +Samalús, Barcelona, 3-VIII-1936).

104. Siervo de Dios Pedro Rivera Rivera. Sacerdote. (* Villacreces, Valladolid, 3-IX-1912 + Barcelona, 1-IX-1936

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CAUSA DE LA ORDEN FRANCISCANA
DE LOS FRAILES MENORES CAPUCHINOS
(O.F.M.Cap.)
(Decreto del 20 de diciembre de 1999)

En el grupo de los Mártires españoles de la Orden de los Frailes Capuchinos, hay 12 religiosos y 5 monjas clarisas Capuchinas. Los Capuchinos sacerdotes y hermanos, pertenecían todos a la Provincia religiosa de la « Preciosísima Sangre de Cristo » de Valencia, y fueron asesinados en distintos lugares, sin hacerles ningún proceso formal previo.

Todos ellos de edades diferentes que van de los 23 a los 80 años de edad, provenientes de las distintas fraternidades de la Provincia Religiosa, empeñados en trabajos y apostolados diversos, predicadores, confesores, profesores formadores, otros empeñados en los trabajos de servicio a la fraternidad y a la gente que se acercaba al Convento.

Se trata de los primeros Capuchinos españoles martirizados durante la persecución del 1936-1939 que son Beatificados.

A este grupo se añade una monja agustina hermana de tres de las Capuchinas con su madre que quiso estar junto a sus hijas hasta la muerte.

105. Siervo de Dios Aurelio de Vinalesa (José Ample Alcaide). Sacerdote. (* Vinalesa, 3-II-1896 + Barranco de Carraixet, 28-VIII-1936).

106. Siervo de Dios Ambrosio de Benaguacil (Luis Valls Matamales). Sacerdote. (* Benaguasil, 3-V-1870 + Carretera de Valencia a Barcelona, 24VIII-1936).

107. Siervo de Dios Pedro de Benisa (Alejandro Mas Ginester). Sacerdote. (* Benissa, Alicante, 11 -XII- 1876 + Denia, Alicante, 26-VIII- 1936).

108. Siervo de Dios Joaquín de Albocácer (José Ferrer Adell). Sacerdote. (* Albocásser, Castellón, 23-IV-1879 + Carretera de Puebla Tornesa a Villafamés, Castellón, 30-VIII- 1936).

109. Siervo de Dios Modesto de Albocácer (Modesto García Martí). Sacerdote. (* Albocásser, Castellón, 18-I-1880 +13-VIII-1936).

110. Siervo de Dios Germán de Carcagente (Jorge María Garrigues Hernández). Sacerdote. (*Carcaixent, 12-II-1895 +Carcaixent, junto al puente del Júcar, 9-VIII-1936).

111. Siervo de Dios Buenaventura de Puzol (Julio Esteve Flores).Sacerdote. (* Puzol, 9-X-1897 + 26-IX-1936).

112. Siervo de Dios Santiago de Rafelbuñol (Santiago Mestre Iborra). Sacerdote. (* Rafelbuñol, Valencia, 10-IV-1909 + Gilet, Valencia, 29-IX-1936).

113. Siervo de Dios Enrique de Almazora (Enrique García Beltrán), Diácono. (*Almassora, Castellón, 16-III-1913 + Pedrera de Castellón) 16-VIII-1936).

114. Siervo de Dios Fidel de Puzol (Mariano Climent Sanchis). Hermano. (* Puzol, Valencia, 8-I-1856 – Sagunto, Valencia, 27 septiembre 1936

115. Siervo de Dios Berard de Lugar Nuevo de Fenollet (José Bleda Grau) Hermano. (* Lloch Nou de Fenollet, 23-VII-1867 +Genovés, 4-IX-1936)

116. Siervo de Dios Pacífico de Valencia, lego (Pedro Salcedo Puchades). Hermano. (* Castellar, 24-II-1874 + Monteolivete, 12-X-1936).

Cinco religiosas capuchinas de la Orden de Santa Clara Monasterio de Agullent, incluidas en este proceso:

117. Sierva de Dios María Jesús (María Vicenta Masiá Ferragud, (* Algemesí, 12-I-1882 – Cruz Cubierta de Alzira, 25 octubre 1936

118. Sierva de Dios María Verónica (María Joaquina Masiá Ferragud) (* Algemesí, 15-VI-1884 – Idem).

119. Sierva de Dios María Felicidad (María Felicidad Masiá Ferragud) (* Algemesí, 28-VIII-1890 – Idem).

Estas tres eran religiosas clarisas y fueron martirizadas junto con su anciana madre (n. 44) y otra hermana religiosa, agustina descalza (n. 122).

120. Sierva de Dios Isabel Calduch Rovira (* Alcalá de Chivert, Castellón, dioc. Tortosa, 9-V-1882 + Cuevas de Vinromá, Castellón, dióc. Tortosa, 14 abril 1937). Del monasterio de Castellón de la Plana.

121. Sierva de Dios Milagros Ortells Gimeno (* Valencia, 29-XI-1882 – Picadero de Paterna, 20 noviembre 1936). Del monasterio de capuchinas de la calle de Ruzafa, de Valencia.

122. Sierva de Dios Josefa de la Purificación Masiá Ferragud. Agustina descalza (en el siglo: María Josefa Ramona). (* Algemesí, 1887). Martirizada el 25-X-1936 junto con su anciana madre (n. 44) y sus tres hermanas religiosas clarisas (n. 117, 118, 119).

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CAUSA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
(JESUITAS) S.J.
(Decreto del 20 de diciembre de 1999)

Los Beatos Mártires jesuitas pertenecían al territorio de la Provincia de Aragón de entonces; eran siete padres y cuatro hermanos. A ellos se añade un laico, D. Luis Campos Górriz, antiguo alumno, congregante mariano y dirigente nacional de Acción Católica.

La Compañía de Jesús estaba legalmente disuelta en España desde 1932; los novicios y los jóvenes en formación, con sus profesores y formadores fueron acogidos por diversas provincias europeas y pudieron proseguir en ellas su formación. Un número apreciable de padres y hermanos continuaron viviendo dispersos y en clandestinidad, realizando sus ministerios con grandes dificultades y en medio de circunstancias adversas. A partir del comienzo de la guerra civil (julio 1936) la persecución religiosa se hizo más intensa y sus vidas estaban en peligro. De hecho, más de un centenar de jesuitas sufrieron el martirio durante esos años.

Entre los que la Iglesia se dispone ahora a beatificar había superiores de comunidad y operarios, enfermeros y electricistas, rectores y profesores de Colegios, un eminente profesor de Derecho Canónico, directores de Congregaciones Marianas, así como los que se dedicaban con especial predilección a los más pobres y a trabajar con la juventud obrera. Sabían que sus vidas estaban en peligro, se les ofreció ocultarse o huir, pero prefirieron permanecer consolando a sus hermanos, celebrando la eucaristía y el ministerio de conciliación. Testimoniaron su fidelidad a Cristo y a su Iglesia no ocultaron su identidad de religiosos y jesuitas, ofreciendo sus personas a seguir al Rey eternal en la pena hasta el derramamiento de la sangre.

123. Siervo de Dios Tomás Sidar Fortiá (* Girona, 1866 – Cruz Blanca, carretera de Albaida a Gandía, 19-VIII-1936), superior de la residencia de Gandía.

124. Siervo de Dios Constantino Carbonell Sempere (* Alcoi, 1866 – Tavernes de Valldigna, Valencia, 23 agosto 1936)

125. Siervo de Dios Pedro Gelabert Amer (* Manacor, Mallorca, 1887 – Tavernes de Valldigna, Valencia, 23-VIII-1936).

126. Siervo de Dios Ramón Grimaltós Monllor (* La Pobla Llarga, Valencia, 1861 – Tavernes de Valldigna, 23 agosto 1936).

127. Siervo de Dios Pablo Bori PUIG (* Vilet de Maldá, Lérida, 1864 – Benimaclet, 29 septiembre 1936).

128. Siervo de Dios Vicente Sales Genovés (* El Grao de Valencia, 1881 – Picadero de Paterna, 29 septiembre 1936).

129. Siervo de Dios José Tarrats Comaposada (* Manresa, Barcelona, 1878 – Barcelona, 28 septiembre 1936).

130. Siervo de Dios Darío Hernández Morató (* Buñol, 1880 – Paterna, 29 septiembre 1936).

131. Siervo de Dios Narciso Basté Basté (* San Andrés de Palomar, Barcelona, 1866 – Paterna, 15 octubre 1936).

132. Siervo de Dios Alfredo Simón Colomina (* Valencia, 1877 – Paterna, 29 noviembre 1936).

133. Siervo de Dios Juan Bautista Ferreres Boluda (* L’Ollería, 1861 – Cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia, 29 diciembre 1936). Murió víctima de los sufrimientos padecidos antes de que llegaran los asesinos.

134. Siervo de Dios Luis Campos Górriz, Congregante mariano y antiguo alumno de los Jesuitas (* Valencia, 1905 – Picadero de Paterna, 28-XI-1936).

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CAUSA DE LA SOCIEDAD SALESIANA
DE SAN JUAN BOSCO (SALESIANOS) S.D.B.
(Decreto del 20 de diciembre de 1999)

Los Salesianos martirizados en la España republicana fueron 88, a los que se añaden dos Salesianas y cinco seglares Cooperadores. La mayoría fueron asesinados por separado o en grupos reducidos en lugares, situaciones y fechas muy diferentes, a causa de la dispersión obligada en diversos domicilios muchas veces en grandes ciudades. La mayor parte murieron sin ningún juicio previo, pocos con uno de mero trámite, y sólo nos consta un juicio formal en el Tribunal de Espionaje y Alta Traición de Barcelona: en él fue condenado a muerte el sacerdote don Julio Junyer Padern el 23 de marzo de 1938, sentencia que se cumplió al ser fusilado en los fosos de Montjuïe el 26 de abril de 1938.
La Provincia Salesiana Tarraconense en aquellas fechas abarcaba: Cataluña, Valencia, Baleares y Aragón. Un buen grupo de sus religiosos se hallaba en el Colegio Salesiano de Valencia, de la calle Sagunto, practicando los Ejercicios Espirituales que todos los hijos del Siervo de Dios Don Bosco solían tener cada verano. Recordaremos primero a los salesianos sacrificados junto con el Provincial, después a los que sufrieron la muerte en Barcelona y por último a otros dispersos en otras diócesis.
El primer grupo de Salesianos martirizados está formado por nueve religiosos de la Comunidad de Valencia, detenidos todos ellos en julio de 1936 y ejecutados en lugares distintos:

135. Siervo de Dios José Calasanz Marqués. Sacerdote, Inspector de la Provincia Tarraconense. (* Azanuy, Huesca, 23-XI-1872 + Valencia 29-VII-1936)

136. Siervo de Dios Jaime Buch Canals. Coadjutor. (* Bescanó, Girona, 9-IV-1889 + El Saler de Valencia, 31-VII-1936).

137. Siervo de Dios Juan Martorell Soria. Sacerdote. (* Picassent, Valencia, 1-IX-1889 +Valencia, 10-VIII-1936).

138. Siervo de Dios Pedro Mesonero Rodríguez. Clérigo. (* Aldearrodrigo, Salamanca, 29-V-1912 + El Vedat de Torrent VIII-1936).

Los cinco que siguen, después de haber pasado algunos meses en San Miguel de los Reyes y en la Cárcel Modelo de Valencia, fueron fusilados en el Picadero de Paterna el 9 de diciembre de 1936.

139. Siervo de Dios Antonio Marún Hernández. Sacerdote (* Calzada de Béjar, Salamanca, 18-VII-1885).

140. Siervo de Dios Recaredo de los Ríos Fabregat. Sacerdote. (* Bétera, Valencia, 11-I-1893).

141. Siervo de Dios Julián Rodríguez Sánchez. Sacerdote. (* Salamanca, 16-X-1896).

142. Siervo de Dios José Giménez López. Sacerdote. (* Cartagena, Murcia, 31-X-1904).

143. Siervo de Dios Agustín García Calvo. Coadjutor. (* Santander, 3-II-1905).

A la Comunidad Salesiana de Alcoi (Alicante) pertenecían:

144. Siervo de Dios José Otín Aquilé. Sacerdote. (* Huesca, 22-XII-1901 + Valencia, 1-XI-1936).

145. Siervo de Dios Alvaro Sanjuan Canet. Sacerdote. (* Alcocer de Planes, Alicante, 26-IV-1908 + Villena, 2-X-1936).

Pertenecían a la Comunidad Salesiana de Sarriá (Barcelona):

146. Siervo de Dios Francisco Bandrés Sánchez. Sacerdote. (* Hecho, Huesca, 24-1V-1896 +Barcelona, 3-VIII-1936).

147. Siervo de Dios Sergio Cid Pazo. Sacerdote. (* Allariz, Orense, 24-IV-1884 +Barcelona, 30-VII-1936).

148. Siervo de Dios José Batalla Parramón. Sacerdote. (* Abella, Lleida, 15-1-1873 + Barcelona, 4-VIII-1936).

149. Siervo de Dios José Rabasa Bentanachs. Sacerdote. (* Noves (Lleida), 26-VII-1862 +Barcelona, 8-VIII-1936).

150. 150. Siervo de Dios Gil Rodicio Rodicio. Coadjutor. (* Requejo, Orense, 20-III-1888 + Barcelona, 4.VIII.1936).

151. Siervo de Dios Angel Ramos Velázquez. Coadjutor. (* Sevilla, 9-III-1876 + Barcelona, 11-X- 1936)

152. Siervo de Dios Felipe Hernández Martínez. Estudiante de Teología. (* Villena, Alicante, 14-III-1913 + Barcelona, 27-VII-1936).

153. Siervo de Dios Zacarías Abadía Buesa. Clérigo. (*Almuniente, Huesca, 5-XI-1913 +Barcelona, 27-VII-1936).

154. Siervo de Dios Jaime Ortiz Alzueta. Coadjutor. (* Pamplona, 24-V-1913 + Barcelona, 27-VII-1936).

155. Siervo de Dios Javier Bordás Piferer. Clérigo. (* San Pol de Mar, Barcelona, 24-IX-14 +Barcelona, 23-VII-1936).

156. Siervo de Dios Félix VIVET TRABAL. Clérigo. (* San Félix de Torelló, Barcelona, 23-I-1911 + Esplugues, Barcelona, 25-VIII-1936).

157. Siervo de Dios Miguel Domingo Cendra. Clérigo. (* Caseres, Tarragona, 1-III- 1909 +Prat de Compte, Tarragona, 12-VIII-1936).

De la Comunidad Salesiana del Tibidabo, de Barcelona:

158. Siervo de Dios José Caselles Moncho. Sacerdote. (* Benidoleig, Alicante, 8-VIII-1907 + Barcelona, 27-VII-1936).

159. Siervo de Dios José Castell Camps. Sacerdote. (* Ciudadela, Menorca, 12-X-1902 +Barcelona, 28-VII-l936).

De la Comunidad Salesiana de la calle de Rocafort, de Barcelona:

160. Siervo de Dios José Bonet Nadal. Sacerdote. (* Santa María de Montmagastrell, Lleida, 26-XII-1875 + barcelona, 13-VIII-1936).

161. Siervo de Dios Jaime Bonet Nadal. Sacerdote. (* Santa María de Montmagastrell, Lleida, 4-VIII-1884 + Tárrega, 18.VIII.1936). Primo hermano del anterior.

De la Comunidad Salesiana de Sant Vicent dels Horts, Barcelona:

162. Siervo de Dios Alejandro Planas Saurí Fiel laico, célibe. (* Mataró, Barcelona, 31-X-1878 +Garraf, 19-XI-1936) Conocido como El Sord, por lo que no pudo profesar salesiano, aunque lo fue por voluntad y dedicación.

163. Siervo de Dios Elíseo García GarcíA. Coadjutor. (* El Manzano, Salamanca, 25-VIII-1907 + Garraf, 19-XI-1936)

De la comunidad Salesiana de Girona:

164. Siervo de Dios Julio Junyer Padern. Sacerdote. (* Vilamaniscle, Girona, 30-X-1892 +Monjuic, 26-IV-1938). Condenado a muerte el 23-X-1938, por el Tribunal de Espionaje y Alta Traición, que manifestó su odio al sacerdote.

El 6 de septiembre de 1936 alcanzaron el Martirio en Barcelona dos Hijas de María Auxiliadora, del colegio de Santa Dorotea de Sarriá (Barcelona), unidas en su renuncia a la libertad para atender a una hermana enferma, unidas también al dar la vi Cristo:

165. Sierva de Dios María del Carmen Moreno Benítez, f.m.a. (* Villamartín, Cádiz, 1885).

166. Sierva de Dios María Amparo Carbonell Muñoz, f.m.a (* Alboraia, Valencia, 9-XI-1893).

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CAUSA DE LOS TERCIARIOS CAPUCHINOS
DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES T. C.
(Decreto del 18 de diríembre de 2000)

Guiado por el Espíritu, el padre Luis Amigo dijo a sus seguidores: Vosotros, zagales del Buen Pastor, sois los que habéis de ir en pos de la oveja descarriada hasta volverla al aprisco. Y no temáis perecer en los despeñaderos y precipicios en que os habréis de poner para salvar la oveja perdida; ni os arredren zarzales ni emboscadas. Les confió así la misión de ser, entre los niños y jóvenes desadaptados, testigos del amor misericordioso de Cristo, que vino a buscar al que estaba perdido.
Y consciente, además, de que el amor se testifica desviviéndose por la persona amada, les invitó a que estuviesen dispuestos a sacrificar incluso la propia vida en el servicio a sus muchachos. Y al trasluz de la estampa del Buen Pastor, la vida de los diecinueve amigonianos beatificados cobra un significado especial. Algo similar sucede también con la vida de la laica amigoniana Carmen García Moyón. A mediados de aquel año 1936, obligados por las autoridades, tuvieron que abandonar muchas de las instituciones que regían en favor del menor desadaptado. La mayoría de sus comunidades fueron dispersadas y sus bienes patrimoniales enajenados, cuando no destruidos.
Todos ellos, -con su actitud de dar libremente la vida y de afrontar los últimos momentos de pie, como María, y con las sandalias puestas, al estilo de quien no huye ante las dificultades- constituyen un acabado ejemplo de lo que significa ser zagal del Buen Pastor.

167. Siervo de Dios Vicente Cabanes Badenas. Sacerdote. (* Torrente, 25-II-1908 +Bilbao, 30-VIII-1936). Después de haberle disparado cuatro tiros lo dejaron por muerto, pero pudo ser llevado al hospital de Basurto, donde murió.

168. Siervo de Dios José Arahal de Miguel(Bienvenido María de Dos Hermanas). Sacerdote. (* Dos Hermanas, Sevilla, 17-VI-1887 +Madrid, 1-VIII-1936). Fue martirizado bárbaramente, abierto en canal y expuesto su cuerpo al público.

169. Siervo de Dios Salvador Chullá Ferrandis (Ambrosio María de Torrente). Sacerdote. (*Torrente, Valencia, 16-IV-1866 + Torrente, 18-IX-1936).

170. Siervo de Dios Manuel Ferrer Jordá (Benito María de Burriana). Hermano. (* Burriana, Castellón, 26-XI-1872 + Masía de Calabra Turís, 16-IX-1936).

171. Siervo de Dios Crescencio García Pobo. Sacerdote. (* Celadas, Teruel, 15-IV-1903 + Madrid, 3-X-1936).

172. Siervo de Dios Vicente Gay Zarzo (Modesto Modesto María de Torrente). Hermano. (* Torrente, Valencia, 19-I-1885 + Torrente, 18-IX-1936).

173. Siervo de Dios Urbano Gil Sáez (* Albarracin, Teruel, 9-111-1901 + La Pobla de Vallbona, Valencia, 23-VIII-1936).

174. Siervo de Dios Agustín Hurtado Soler (Domingo Miaría de Alboraya). Sacerdote. (*Alboraya, 28-VIII-1872 + Madrid, 15-VIII-1936).

175. Siervo de Dios Vicente Jaunzarás Gómez (Valentín María de Torrente). Sacerdote. (* Torrente, Valencia, 6-III-1896 + Torrente, 18-IX-1936).

176. Siervo de Dios Salvador Ferrer Cardet (Laureano María de Burriana). Sacerdote (* Burriana, Castellón, 13-VIII-1884 + Masiá de Calabra 16-IX-1936).

177. Siervo de Dios Manuel Legua Martí (León María de Alacuás). Sacerdote. (* Alacuás, Valencia, 23-IV-1875 + Madrid, 26-IX-1936).

178. Siervo de Dios Justo Lerma Marúnez (Francisco María de Torrente). Hermano. (* Torrente, Valencia, 12-XI-1886 – Torrente, 18-IX-1936).

179. Siervo de Dios José María Llópez Mora (Recaredo María de Torrente). Hermano. (* Torrente, Valencia, 22-VIII-1874 + Torrente, 18-IX-1936).

180. Siervo de Dios José Llosá Balaguer. Hermano. Benaguacil, Valencia, 23-VIII-1901 +Benisanó, Valencia, 7-X-1936).

181. Siervo de Dios Pablo Martínez Robles (Bernardino María de Andujar). Hermano. (* Andujar, Jaén, 28-I-1879 + Masiá de Calabra, Turís, 16-IX-1936).

182. Siervo de Dios Florentin Pérez Romero. Sacerdote. (*Valdecuenca, Teruel, 14-III-1904 +La Pobla de Vallbona, Valencia, 23-VIII-1936).

183. Siervo de Dios José María Sanchís Monpó (Gabriel María de Benifayó). Hermano. (*Benifayó, Valencia, 8-X-1858 + Benifayó, 16-VIII-1936).

184. Siervo de Dios Francisco Tomás Serer. Sacerdote. (* Alcalalí, Alicante, 11-X-1911 + Madrid, 2-VIII-1936).

185. Siervo de Dios Timoteo Valero Pérez. Sacerdote. (* Terriente, Teruel, 24-I-1901 +Vicalvaro, Madrid, 17-IX-1936).

Unida a este grupo, en el proceso canónico, está también:

186. Sierva de Dios Carmen García Moyón. Cooperadora laica. (* Nantes, Francia, 13-IX- 1888 + Torrent, 30-1-1937). Después de haber intentado abusar de ella, los milicianos la rociaron de gasolina y la quemaron viva.

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CAUSA DEL SACERDOTE
DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
(Dehoniano o Reparador) S.C.I.
(Decreto del 18 diciembre 2000)

187. Siervo de Dios Mariano Juan María de la Cruz García Méndez (* San Esteban de los Patos, Ávila, 1891 + Silla, 23-VIII-1936). Párroco en la diócesis de Ávila desde 1916. En 1926 ingresó en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús.

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CAUSA DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS
F.S.C. Y RELIGIOSAS CARMELITAS DE LA CARIDAD
(Decreto del 20 diciembre 1999)

188. Siervo de Dios Leonardo Olivera Buera, Capellán del Colegio de la Bonanova (Barcelona). (* Campo, Huesca, dióc. Barbastro, 6-III-1889 + El Saler de Valencia 23-X-1936). Sacerdote de Zaragoza. Había sido Párroco de Movera en Puente Gallego.

Los tres religiosos siguientes eran hermanos que formaban parte de la Comunidad del Colegio de la Bonanova y fueron martirizados juntos el 23 de octubre de 1936 en Benimaclet (Valencia).

189. Siervo de Dios Ambrosio León (Pedro Lorente Vicente) (* Ojos Negros, Teruel, dióc. Zaragoza, 7-I-1914).

190. Siervo de Dios Florencio Martín (Alvaro Ibáñez Lázaro) (* Godos, Teruel, dióc. Zaragoza, 12-VI-1913).

191. Siervo de Dios Honorato Andrés (Andrés Zorraquim Herrero) Los dos religiosos siguientes formaban parte de la Comunidad de Cambrils (Barcelona) y fueron martirizados juntos en Paterna (Valencia) el 22 de noviembre de 1936.

192. Siervo de Dios Elías Julián (Julián Tormo Sánchez) (* Torrijo del Campo, 17-XI-1900).

193. Siervo de Dios Bertrán Francisco (Francisco Lahoz Moli) (* Campos, Teruel, 14-XII-1912).

Estas nueve religiosas formaban la comunidad del Colegio-Asilo de la Purísima, de Cullera (Valencia). Fueron asesinadas todas juntas en la playa del Saler, cerca de Valencia, el 19 de agosto de 1936, por un grupo de milicianos armados, que les habían obligado a subir a un camión con la excusa de trasladarlas a Valencia, después de haber asaltado el colegio y haberlas sometido a violencias.

194. Sierva de Dios Elvira Torrentallé Parairede la Natividad de Nuestra Señora (* Balsareny, Barcelona, 29-VI-1883). Superiora de la comunidad.

195. Sierva de Dios Rosa Pedret Rullde Nuestra Señora del Buen Consejo (* Falset, Tarragona, 5-XII-1864). Murió en el camino cuando la llevaban el 18 de agosto, para asesinarla.

196. Sierva de Dios María Calaf Miracle De Nuestra Señora de la Providencia (* Bonastre, Tarragona, 18-XII-1871).

197. Sierva de Dios Francisca de Amezúa Ibaibarriagade Santa Teresa (* Abadiano, Vizcaya, 9-III-1881).

198. Sierva de Dios María Desamparados Giner Lísterdel Santísimo Sacramento (*El Grao de Valencia, 13-XII- 1877).

199. Sierva de Dios Teresa Chambó Palés de la Divina Pastora (* Valencia, 5-II-1889).

200. Sierva de Dios Agueda Hernández Amorósde Nuestra Señora de las Virtudes (* Villena, Alicante, 5-I-1893).

201. Sierva de Dios María Dolores Vidal Cervera de San Francisco JAVIER (* Valencia, 31-1-1895).

202. Sierva de Dios María de las Nieves Crespo Lópezde la Santísima Trinidad (* Ciudad Rodrigo, Salamanca, 17-IX-1897).

Las tres religiosas siguientes fueron martirizadas otros en lugaresy fechas:

203. Sierva de Dios Ascensión Lloret Marcode San José de Calasanz (* Gandía, 21-V-1879 +7-IX-1936). Martirizada junto con su hermano Salvador, escolapio.

204. Sierva de Dios María de la Purificación Ximénez Ximénez deSan José (* Valencia, 3-II-1871 – Benicalap, Valencia, 23-IX-1936). Martirizada junto con su hermana Sofía Ximénez (n. 56) y el hijo de ésta, Luis, y con la siguiente.

205. Sierva de Dios María Josefa del Río Messade Santa Soffía (*Tarragona, 29-IV-1895 – Benicalap, Valencia, 23-OX-1936)

Las siguientes doce religiosas, de la Comunidad de la Casa de la Misericordia, fueron detenidas en la Cárcel de Mujeres y después cargadas en un camión con la excusa de llevarlas a una guardería de niños evacuados, y fueron martirizadas todas juntas en el Picadero de Paterna (Valencia), el 24 de noviembre de 1936.

206. Sierva de Dios Niceta Plaja, Xifrade San Prudencia (* Torrent, Girona, 31-X-1863), Superiora de la Casa Misericordia.

207. Sierva de Dios Paula Isla Alonsode Santa Anastasia (* Villalaín, Burgos, 28-VI- 1863).

208. Sierva de Dios Antonia Gosens Sáez de Ibarrade San Timoteo (* Vitoria, 17-I-1870).

209. Sierva de Dios Daría Campillo Paniaguade Santa Sofia (* Vitoria, 1 1-IX-1873).

210. Sierva de Dios Erundina Colino Vegade Nuestra Señora del Carmen (* Lagarejos, Zamora, dióc. Astorga, 23-VII-1883).

211. Sierva de Dios Consuelo Cuñado Gonzálezdel Santísimo Sacramento (* Bilbao, 1-I-1884).

212. Sierva de Dios Concepción Odriozola Zabaliade San Ignacio. (* Azpeitia, Guipúzcoa, dióc. Vitoria, 8-II-1882).

213. Sierva de Dios Feliciana de Uribe Orbede Nuestra Señora del Carmen (* Múgica, Vizcaya, dióc. Vitoria, 8-III-1893).

214. Sierva de Dios Concepción Rodríguez Fernándezde Santa Magdalena (* Santa Eulalia de las Manzanas, León, dióc. Oviedo, 13-XII-1895).

215. Sierva de Dios Justa Maiza Goicoecheade la Inmaculada (* Ataún, Guipúzcoa, dióc. Vitoria, 13-VII-1897).

216. Sierva de Dios Clara Ezcurra Urrutiade Nuestra Señora de la Esperanza (* Mondragón, Guipúzcoa, dióc. Vitoria, 17-VIII-1896).

217. Sierva de Dios Cándida Cayuso González de Nuestra Señora de los Ángeles (* Ubiarco, Santander, 5-I-1901).

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CAUSA DE UNA RELIGIOSA SERVITA
(Decreto del 18 de diciembre de 2000)

218. Sierva de Dios María Guadalupe Ricart Olmos. Del Monasterio Servita del Pie de la Cruz, de Valencia. (* Albal, Valencia, 23-II-1881 + Silla, Valencia, 2-X- 1936). Su cuerpo fue hallado monstruosamente destrozado y desfigurado.

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CAUSA DE LAS RELIGIOSAS DE LAS ESCUELAS PÍAS
(ESCOLAPIAS)
(Decreto del 28 de junio de 1999)

Este grupo está formado por seis religiosas de la Congregación de Hijas de María, Religiosas de las Escuelas Pías y dos exalumnas uruguayas laicas. Así pues, ocho mujeres dedicadas exclusivamente a la educación humano-cristiana de las niñas y jóvenes, a la promoción de la mujer, según su carisma, fueron martirizadas. Éstas son:

219. Sierva de Dios María del Niño Jesús (María Baldillou Bullit). (* Balaguer, Lleida, dioc. La Seu de Urgel 6-11-1905).

220. Sierva de Dios Presentación de la Sda. Familia (Pascuala Presentación Gallén Martí). (* Morella, Castellón de la Plana, dióc. Tortosa, 20-XI-1872).

221. Sierva de Dios María Luisa de Jesús (María Luisa Girón Romera). (* Bujalance, Córdoba, 25-VIII-1887).

222. Sierva de Dios Carmen de San Felipe Neri (Nazaria Gómez Lezaun). (* Eulz, Navarra, dióc. Pamplona, 27-VII-1869)

223. Sierva de Dios Clemencia de San Juan Bautista (Antonia Riba Mestres). (* Igualada, Barcelona, dioc. Vich, 8-X-1893).

Estas cinco escolapias del colegio de Valencia, dada la situación persecutoria y antirreligiosa reinante en la ciudad, buscaron refugio en un piso de la calle de San Vicente, que el 8 de aosto de 1936 fue asaltado por unos milicianos. En un coche fueron llevadas a la playa del Saler, donde al amanecer de ese mismo día sellaron con su sangre su vida de fidelidad al Señor.

224. Sierva de Dios María de Jesús (María de la Encarnación de la Yglesia de Varo). (* Cabra, Córdoba, 25-III-1891).

225. Sierva de Dios Dolores Aguiar-Mella Díaz. (* Montevideo, Uruguay, 29-III-1897). De madre uruguaya y padre español.

226. Sierva de Dios Consuelo Aguiar-Mella Díaz. (* Montevideo, Uruguay, 29-III-1898).

Madre María de la Iglesia y la laica uruguaya Dolores Aguiar-Mella desde finales de julio de 1936 vivían refugiadas en un piso en Madrid. Su hermana Consuelo Aguiar-Mella con su familia Después de haber pasado estos dos meses entre atropellos, registros domiciliarios, todo tipo de amenazas y persecución, el 19 de septiembre de 1936, Dolores fue detenida en la calle. Dos horas más tarde unos milicianos fueron a buscar a M. María de la Iglesia al piso donde estaba refugiada. Consuelo Aguiar-Mella, que momento se encontraba allí para conocer lo que había pasado con su hermana, la acompañó. Por su fe y convicciones cristianas, claramente manifestadas, las tres fueron detenidas y martirizadas a las afueras de Madrid. Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz son las primeras Beatas del Uruguay.

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CAUSA DE UNA RELIGIOSA DE LA CONGREGACIÓN
DE RELIGIOSAS DE MARÍA INMACULADA
MISIONERAS CLARETIANAS
(Decreto del 18 de diciembre de 2000)

227. Sierva de Dios María Patrocinio Giner Gomisde San Juan (Tortosa, 4-I-1874 – Portichol de Tavernes de Valldigna, 13-XI-1936). Por muchos años formadora de las jóvenes generaciones de claretianas y educadora en Carcagente. Fundadora de la comunidad y colegio en Puerto de Sagunto, Sufrió la primera persecución el año 1931. Entregó la vida por Cristo y su Evangelio ofreciéndola por la paz y reconciliación.

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CAUSA DE DOS HERMANITAS
DE LOS ANCIANOS DESAMPARADOS
(Decreto del 18 de diciembre de 2000)

Las dos religiosas pertenecían a la Comunidad de Requena (Valencia) y fueron martirizadas juntas en el término municipal de Buñol (Valencia) el 8 de septiembre de 1936.

228. Sierva de Dios Josefa de San Juan Ruano García (* Berja, Almería, 11-VII-1854).

229. Sierva de Dios Dolores de Santa Eulalia Puig Bonany (* Berga, Barcelona, 12-VII-1857).

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CAUSA DE TRES TERCIARIAS CAPUCHINAS
DE LA SAGRADA FAMILIA
(Decreto del 18 de diciembre de 2000)

La forma de vida que las identificó como Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia fue el seguimiento de Jesucristo como menores y penitentes, según los ideales de San Francisco de Asís y el espíritu legado por el Venerable Padre Luis Amigo, reflejado en las actitudes del Buen Pastor en la misión especifica de las obras de misericordia, corporales y espirituales, con los más pobres y necesitados.

La Sagrada Familia de Nazaret, desde su vida oculta y sencilla fue para ellas modelo de oración, humildad, vida de famila y disponibilidad a la Voluntad de Dios hasta el martirio.

En el ejercicio humilde de su apostolado fueron sorprendidas por la persecución religiosa, encontrando la muerte en Puzol y Gilet, localidades de la Provincia de Valencia (España), donde demostraron la solidez de su fe y la fidelidad a sus compromisos.

230. Sierva de Dios M. Victoria Quintana Argos (Rosario de Soano) (* Soano, Santander, 13-V-1866 + Puzol, Valencia, 22-VIII1936)

231. Sierva de Dios María Fenollosa Alcaina (Francisca Javier de Rafelbuñol) (*Rafelbuñol, Valencia, 24-V-1901 + Gilet, Valencia, 27-IX-1936)

232. Sierva de Dios Manuela Fernández Ibero (Serafína de Occhovi) (Ochovi, Navarra, dióc. Pamplona, 6-VIII-1872 + Puzol, Valencia, 22-VIII-1936).

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CAUSA DE LA DIÓCESIS DE LLEIDA
(Decreto del 18 de diciembre de 2000)

233. Siervo de Dios Francisco de Paula Castelló Aleu (nacido el 19-IV-1914 en Alicante, + el 29-IX-1936 en Lérida, 22 años). Miembro de la Juventud de Acción Católica de Cataluña. Nació el 19 de abril de 1914 en Alicante, donde su familia origen catalán se encontraba por motivos de trabajo del padre. Fallecido éste, su madre con los tres hijos pequeños, dos niñas y Francisco de Paula, recién nacido, retornan a Lleida (Cataluña).
Francisco realizó sus estudios en las Escuelas de los Hermanos Maristas y concluyó los estudios superiores técnicos en el Colegio «Instituto Químico» de los Padres Jesuitas en Barcelona. Estudiante Universitario en Oviedo (Asturias) participó en las obras apostólicas de los Padres Jesuitas y especialmente en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (Franja de la Acción Católica Española). Concluido sus estudios de Licenciado en Ciencias Químicas trabajó en el Complejo Químico « Cross » de Lleida e inicio su noviazgo con la Srta. María Pelegrí.
Llamado a cumplir el Servicio militar, como soldado de cuota, se encontró en medio de los acontecimientos del 19 de julio de 1936. Encarcelado en la noche del 21 al 22 de julio por los milicianos republicanos, el 29 de septiembre fue sometido a juicio ante el Tribunal popular, donde afirmó con voz clara y precisa su condición de católico: «Lo referente al delito de ser católico, dijo, soy muy a gusto delincuente, y si mil vidas tuviera que dárselas a Dios, mil vidas le daría; así que no hace falta que me defienda».