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Archive for the ‘Devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo’ Category

SANTI, Giovanni Man of Sorrows c. 1490 Oil on canvas transferred from panel, 67 x 55 cm Szépmûvészeti Múzeum, Budapest

y un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria Patri a la santísima Trinidad, en acción de gracias por todos los beneficios recibidos.

Os ofrecemos, ó Padre eterno, la preciosísima sangre de Jesús derramada por nosotros, con tanto amor y dolor, de la llaga de su mano derecha; y por sus méritos y virtud suplicamos á vuestra divina Majestad, os dignéis concedernos vuestra santa bendición, para que en virtud de ella podamos ser defendidos de nuestros enemigos, y libertados de todo mal, diciendo:

Benedictio Dei omnipotentis, Patris, et Filii, et Spiritus Sancti descendat super nos, et maneat semper. Amen.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

FUENTE: Colección de oraciones y obras piadosas por las cuales han concedido los sumos pontífices santas indulgencias. Décima tercia edición. Barcelona. Librería religiosa. Imprenta de Pablo Riera. 1860.

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GHERARDUCCI, Don Silvestro dei. The Crucifixion c. 1365 Tempera on panel, 137 x 82 cm Metropolitan Museum of Art, New York

I. ¡Oh Padre eterno! os ofrezco la preciosísima sangre de Jesucristo en unión de la santísima Virgen Inmaculada, y en su nombre, y en unión y en nombre de todos los bienaventurados del cielo, y de todos los elegidos de la tierra, en acción de gracias por los dones y privilegios con que la habéis enriquecido, como á vuestra obedientísima Hija, particularmente por su Inmaculada Concepción.

 Os ofrezco asimismo esta preciosa sangre por la conversión de los miserables pecadores, por la propagación y exaltación de la santa Iglesia, por la conservación y prosperidad del Sumo Pontífice romano, y según sus intenciones.

Gloria Patri, etc.

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II. ¡Oh Verbo eterno y encarnado! os ofrezco vuestra preciosísima sangre, en unión de la santísima Virgen Inmaculada, y en su nombre, y en unión y en nombre de todos los bienaventurados del cielo, y de todos los elegidos de la tierra, en acción de gracias por los dones y privilegios con que la habéis enriquecido, como á vuestra afectuosísima Madre, particularmente por su inmaculada Concepción.

Os ofrezco asimismo esta preciosa sangre por la conversión de los miserables pecadores, por la propagación y exaltación de la santa Iglesia, por la conservación y prosperidad del Sumo Pontífice romano, y según sus intenciones.

 Gloria Patri, etc.

 .

III. ¡Oh eterno Espíritu Santo! os ofrezco la preciosísima sangre de Jesucristo en unión de la santísima Virgen Inmaculada, y en su nombre, y en unión y en nombre de todos los bienaventurados del cielo, y de todos los elegidos de la tierra, en acción de gracias por los dones y privilegios con que la habéis enriquecido, como á vuestra fidelísima Esposa, particularmente por su Inmaculada Concepción.

 Os ofrezco asimismo esta preciosa sangre por la conversión de los miserables pecadores, por la propagación y exaltación de la santa Iglesia, por la conservación y prosperidad del Sumo Pontífice romano, y según sus intenciones.

Gloria Patri, etc.

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ORACION A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

 ¡ Oh Madre de Dios Inmaculada, santísima Virgen María! por el amor que tenéis á Dios, y por lo agradecida que le estáis de tantas gracias y favores con que os enriqueció, particularmente por el privilegio singularísimo de vuestra Inmaculada Concepción , y por los méritos infinitos de Jesucristo vuestro divino Hijo y Señor nuestro , os rogamos y suplicamos encarecidamente que nos alcancéis la mas perfecta y constante devoción hacia Vos, y una completa confianza de recibir, por medio de vuestra poderosísima intercesión, todas las gracias que pidamos; y, seguros desde luego de alcanzarlas de vuestra inmensa bondad , con el corazón lleno de gozo y de reconocimiento os veneramos, repitiendo la salutación que os dirigió el arcángel san Gabriel.

 Ave María, etc.

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FUENTE:Colección de oraciones y obras piadosas por las cuales han concedido los sumos pontífices santas indulgencias. Décima tercia edición. Barcelona. Librería religiosa. Imprenta de Pablo Riera. 1860.Págs. 135-138

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Una sola gota de la Sangre Divina basta para redimir mil mundos más culpables que el nuestro. ¿Qué no hará la efusión de toda entera?

Esta sangre del verdadero Justo, del solo Santo de Israel, pedirá misericordia delante del trono de Dios, y el perdón descenderá sobre nosotros.

Cierta cosa es que Nuestro Señor Jesucristo puede El solo hacer este milagro, pero por regla general no salva al hombre sin el hombre.

Esta PRECIOSÍSIMA OFRENDA debe hacerse no sólo en espíritu de reparación por los pecados de los hombres, sino también en espíritu de propiciación por las necesidades presentes de la Iglesia.

Esta real Esposa de Cristo salió de la herida del Corazón de Jesús en el árbol de la Cruz; con la sangre y agua de esta divina herida puede todavía ser purificada, rejuvenecida, y quedar triunfante de todos sus enemigos.

Padre Santo, recibid como sacrificio propiciatorio por las necesidades de la Iglesia y en reparación por los pecados de los hombres, la preciosísima Sangre y Agua salidas de la llaga del divino Corazón de Jesús y tened misericordia de nosotros. Amén.

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Jesús amabilísimo, y dulce Salvador mío, permitid que Os ofrezca y ofrezca por Vos mismo al Eterno Padre, la preciosisíma Sangre y Agua salidas de la herida hecho a Vuestro divino Corazón en el árbol de la Cruz. Dignaos aplicar eficazmente esa Sangre y esa Agua a todas las almas; en particular a las de los pobres pecadores, y a la mía.

Purificad, regenerad, salvad a todos los hombres en virtud de vuestros méritos.

Otorgadnos, en fin, amado Jesús, el entrar dentro de vuestro Corazón amantísimo para habitar en El y no separarnos de El jamás. Amén.

(Estas dos fórmulas de la Preciosísma Ofrenda fueron aprobadas e indulgenciadas por su Santidad PIO IX en 1876)

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FUENTE: Manual de la Archicofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, erigida por S.S. León XIII en la Iglesia de Santa Brígida de México. Quinta edición. México. Librería religiosa. 1904.

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Santa Catalina de Siena

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Epístola 337.A Inés, mujer de Francisco, en la cual le escribe de las virtudes y eficacias de la Sangre del Hijo de Dios por nuestro amor derramada.

En el nombre de Jesucristo crucificado, y de la dulce Virgen  María.

Muy amada hija, y hermana en Cristo Jesús, yo Catalina sierva, y esclava de los siervos de Jesucristo, te escribo en su preciosa Sangre con deseo de verte crecer en un santo deseo, y verdadera paciencia, de tal manera que jamás te apartes de la dulce voluntad de Dios, antes con mucha alegría te conformes en todo lo que te diere, y permitiere. Anégate en la Sangre de Cristo crucificado, y en él haz todo tu reposo, y habitación.

En esta gloriosa Sangre recibirás la lumbre, porque en la Sangre se consumen las tinieblas.

En la Sangre recibirás la vida de la gracia; porque por la Sangre nos fue quitada la muerte.

En la Sangre gustarás el fuego de la ardentísima caridad: porque por amor fue derramada, y aun el amor fue aquel que le tuvo pegado, y  enclavado en la Cruz; porque los clavos no eran suficientes a tenerlo si el amor no le tuviera.

Pues de este amor quiero yo que te vistas, y para quererte vestir de él te conviene bañar en la Sangre de Cristo crucificado, y así quiero  que lo hagas.

Sed solícita en llegarte a la santa oración en sus tiempos, y lugares cuando pudieres; porque ella es aquella madre que cría los hijos de  las virtudes.

Otra cosa no te digo. Persevera en el santo, y dulce amor de Dios.

Jesús dulce, Jesús amor.

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FUENTE:

Ramillete de epístolas y oraciones celestiales para fecundar todo género de espíritus nacido en el ameno jardín de las virtudes todas el corazón de la Mística Doctora y Seráfica Virgen Santa Catalina de Sena de la Sagrada Orden de Predicadores. 1698. Barcelona. Ivan Cassañes y Jayme Suria Libreros.

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“En el mes de julio veneramos, tradicionalmente, la preciosísima Sangre de Cristo.

En el mundo se derrama continuamente sangre humana inocente.

En el corazón de las personas, en vez del amor evangélico, anida a menudo el odio; en vez de la solicitud por el hombre, el desprecio y la prepotencia.

Os invito a orar para que la humanidad contemporánea experimente la fuerza de la Sangre de Cristo derramada en la cruz por nuestra salvación.”

(Benedicto XVI. Audiencia General: miércoles 5 de julio de 2006)

 

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CORONA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Esta Corona se compone de siete misterios, en los cuales honramos al Salvador, que derramó su sangre por amor nuestro. En cada uno de ellos se rezan cinco Padrenuestros con un Gloria Patri, para completar el número de treinta y tres, en honor de los treinta y tres años que vivió Jesucristo; diciéndose al fin de cada Gloria Patri el versículo: Os suplicamos, etc. 

 

Método para rezar la corona de la preciosísima

Sangre

 

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

V. Dignaos, Dios mío, venir a ayudarme.

R. Daos, Señor, prisa a socorrerme.

Gloria al Padre, etc.

 

Primer misterio La primera vez que Jesús derramó su sangre por nosotros, fue el octavo día después de su nacimiento, cuando por obedecer a la ley de Moisés quiso ser circuncidado. Sometióse el Salvador a este doloroso acto para expiar los pecados contra la pureza. Excitémonos al más amargo arrepentimiento de estas faltas y prometamos evitarlas en adelante.

Cinco Padrenuestros con un Gloria Patri, y el versículo siguiente:

Os suplicamos, Señor, que vengáis en auxilio de vuestras siervas, a quienes redimisteis con vuestra preciosa sangre.

Segundo misterio. Al considerar Jesús la ingratitud con que habíamos de corresponder a su amor, derramó en el huerto de los Olivos un sudor tan copioso de sangre, que la tierra llegó a quedar empapada de ella. Dolámonos de haber correspondido tan mal a los innumerables beneficios de nuestro amable Salvador, y tomemos la resolución de aprovecharnos en adelante de sus gracias y lecciones.

Cinco Padre nuestros, etc.

Tercer misterio. De nuevo derramó Jesús su sangre en la flagelación, que cubrió su cuerpo de profundas llagas, ofreciéndola al Padre en expiación de nuestras delicadezas e impaciencias. ¿Cuándo pondremos freno a nuestro genio irascible y a nuestro amor propio? ¡Ah! hagamos en adelante todos los esfuerzos posibles para sufrir con más valor las tribulaciones de esta vida.

Cinco Padrenuestros, etc.

Cuarto misterio. En castigo de nuestros malos pensamientos y de nuestro orgullo corrió copiosa sangre de la cabeza de Jesús al ser coronado de espinas. ¿continuaremos alimentándonos de pensamientos de vanidad y de imágenes capaces de manchar nuestros corazones? ¡Dios mío! haced que en adelante siempre tengamos presente nuestra fragilidad y miseria, y resistamos con firmeza a todas las sugestiones del demonio.

Cinco Padrenuestros, etc.

Quinto misterio. ¡Cuánta sangre derramó Jesús en el penoso camino que tuvo que recorrer para subir al Calvario, cargado con el pesado madero de la cruz! ¡verdaderamente quedaron regados los lugares y las calles de Jerusalén por donde pasó! Ay ¡todo esto lo padeció el amable Salvador, para expiar los escándalos y malos ejemplos de los que arrastran a los demás al camino de perdición! Esforcémonos en adelante a contribuir a la salvación de nuestros hermanos instruyéndolos, edificándolos, dándoles ejemplo de todas las virtudes propias de nuestra edad y estado.

Cinco Padrenuestros, etc.

Sexto misterio. Adoremos la sangre que con mayor abundancia que nunca derramó Jesús al ser clavado en la cruz; abiertas sus venas, rasgadas sus arterias, taladrados sus pies y manos, corrió la sangre a raudales para expiar las iniquidades del género humano. Ah lloremos amargamente las nuestras; comencemos desde este momento y para siempre a llevar una vida conforme a las obligaciones que hemos contraído con Dios, y no olvidemos jamás que nuestra salvación costó a Jesús toda la sangre de sus venas.

Cinco Padrenuestros, etc.

Séptimo misterio. Después de muerto nos dio Jesús las últimas gotas de su sangre cuando la lanza le abrió el costado y atravesó su divino Corazón; entonces salió agua mezclada con sangre, para darnos a entender que aquella sangre preciosa había sido toda derramada por nuestra eterna salvación. ¡Divino Redentor nuestro! ¿quién podrá dejar de amaros? ¿qué corazón dejará de abrasarse en vuestro amor al considerar todo lo que hiciste por redimirnos?

Tres Padrenuestros, etc.

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Oración a la preciosísima sangre de Jesús

¡Oh sangre adorable, precio de la redención del universo, fuente de vida eterna que refrigeráis nuestras almas, las purificáis de toda mancha, e intercedéis poderosamente por el género humano ante el trono de la suprema misericordia! os adoramos profundamente y quisiéramos reparar con la pureza y el fervor de nuestros homenajes las injurias y ultrajes que continuamente recibís de los hombres, y sobre todo de tantos sacrílegos blasfemos. Pero ¿quién puede dejar de bendecir esta sangre de valor infinito? ¡oh amor inmenso! nos disteis este bálsamo saludable para curar todas nuestras llagas, y como en prenda de vuestra misericordiosa caridad para con vuestros hijos. Haced que todos los corazones os alaben y bendigan, y os den eternas gracias. Amén.

V. Nos redimisteis, Señor, con vuestra sangre.

R. Y restaurasteis al reino de Dios en nuestros corazones.

Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que nos disteis a vuestro único Hijo por redentor del mundo y os dignasteis recibir su sangre en expiación de nuestros pecados, concedednos, os rogamos, la gracia de venerar debidamente esta misma sangre, precio de nuestra salvación, y de ser libres, por su virtud, de los males presentes, a fin de gozar en el cielo de los dichosos furtos del misterio de la Redención. Amén.

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Ofrecimiento de la preciosísima sangre

Padre eterno, os ofrezco la sangre preciosísima de Jesucristo, en descuento de mis pecados y por las necesidades de la santa Iglesia.

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SIETE OFRECIMIENTOS

DE LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO

 

1º Os ofrezco, ¡oh Padre Eterno! la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por la propagación y exaltación de la Santa Iglesia Católica, por la prosperidad y conservación de su Jefe visible el Sumo Pontífice, por los Cardenales, obispos y pastores de almas, y por todos los demás ministros del Santuario. Gloria Patri.

Alabado y glorificado sea Jesucristo, que con su sangre nos ha salvado.

 

2º Os ofrezco, ¡oh Padre Eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro amado Hijo y mi bondadoso Salvador, por la paz y concordia de los Reyes y Príncipes católicos, por la humillación y confusión de los enemigos de la Santa fe y por la felicidad y prosperidad del pueblo cristiano. Gloria Patri.

Alabado y glorificado sea Jesucristo, que con su sangre nos ha salvado.

 

3º Os ofrezco, ¡oh Padre Eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro Unigénito Hijo y mi amado Redentor, por la conversión de los incrédulos, por la extirpación de las herejías, y por la salvación de los pobres pecadores. Gloria Patri.

Alabado y glorificado …

 

4º Os ofrezco ¡oh Padre Eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro divino Hijo y mi caritativo Redentor, por mis parientes, amigos y enemigos, por los pobres, los enfermos y alfigidos, y por todos aquellos por quienes tengo obligación de pedir y queréis que pida. Gloria Patri.

Alabado y glorificado…

 

5º Os ofrezco, ¡oh Padre eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todas las personas que en este día pasen del tiempo a la eternidad, a fin de que os dignéis hacerlas misericordia librándolas del infierno, y admitiéndolas sin dilación, a la posesión de la gloria del Santo Paraíso. Gloria Patri.

Alabado y glorificado…

 

6º Os ofrezco, ¡oh Padre Eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro amado Hijo y mi divino Redentor, por todos aquellos que son devotos de vuestra Pasión, y por los que trabajan en propagar esta devoción en el corazón de los fieles. Gloria Patri.

Alabado y glorificado…

 

7º Os ofrezco ¡oh Padre Eterno! los méritos de la sangre preciosísima de Jesucristo vuestro divino Hijo y mi amado Redentor, por todas mis necesidades espirituales y temporales, en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, y especialmente por aquellas que en su vida fueron más devotas del precio de nuestra redención y de los dolores de nuestra amantísima Madre María Santísima. Gloria Patri.

Viva la sangre de Jesucristo, ahora, siempre y por todos los siglos de los siglos. Amén.

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Oración a la preciosa Sangre de Cristo

Santísimo Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre, vida, Pasión y muerte de tu santísimo Hijo, en satisfacción de todos los pecados y penas que por ellos temo y he merecido: lo mismo te ofrezco por cada uno de mis hermanos los pecadores por El redimidos, y ofrezco también las virtudes, penas y amarguras de María santísima y de todos los Santos, por cada una de las almas del purgatorio. Señor, por todo esto danos el perdón y la paz, y líbranos de los enemigos de tu Iglesia. Amén.

 

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ORACIÓN

a la Preciosa Sangre de Cristo por

la conversión de los pecadores.

Santísimo Padre Eterno, yo te presento la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo, su tierno y amante Corazón, su santísima vida, Pasión y muerte, los méritos de María santísima y su purísimo Corazón, y hago intención de hacerte este ofrecimiento tantas veces cuantas gotas tiene el mar, arenas la tierra, hojas las plantas, estrellas el firmamento, criaturas el universo, átomos el sol y otras tantas cuantas te la han ofrecido las almas justas en la tierra y los bienaventurados en el cielo, y te ofrezco y presento estos infinitos méritos, por toda las necesidades presentes, enfermos, agonizantes, caminantes, navegantes y cautivos, por nuestro Santísimo Padre el Papa, por los que nos gobiernan, por todos los príncipes cristianos, por los que están en pecado mortal y en alivio y descanso de las beneditas almas del purgatorio. Amén-

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 FUENTE:

Manual de Piedad, para el uso de las alumnas del Sagrado Corazón de Jesús y de las personas devotas de este divino Corazón. Obra traducida del francés y aumentada por el Pbro. D.P.J.E. Eugenio Subirana. Barcelona. 1912

-El devoto del Purgatorio. Publicado por el RP Antonio Donadoni Sj. Con licencia del ordinario. Décima Edición. Establecimientos benziger & Co. Suiza.

-Devocionario. compuesto y arreglado por el P. Pacífico del Corazón de María. Sacerdote Pasionista. Con aprobación eclesiástica. Bilbao. Imprenta de C. Lucena y Co. 1892.

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